Atenas. Grecia votó el domingo en unas elecciones generales anticipadas que podrían alterar el curso de su lucha contra una agobiante deuda, con un partido de la izquierda radical (Syriza) victorioso tras prometer que reescribirá los términos de su rescate financiero internacional.

El partido Syriza, liderado por Alexis Tsipras, se mantuvo claramente por delante del conservador Nueva Democracia, del primer ministro Antonis Samaras, reflejado en las encuestas realizadas durante la campaña electoral para unos comicios que se celebran dos años antes de lo previsto.

Pero esos sondeos mostraron también que un porcentaje importante del electorado seguía sin tener claro su voto hasta el último momento, sugiriendo que Syriza podría tener problemas para lograr los escaños suficientes que le permitirían formar gobierno en solitario.

Mientras tanto, una encuesta de salida de la televisión estatal griega reportó que el partido que se opone al rescate financiero internacional ha ganado las elecciones parlamentarias del domingo, en una histórica victoria para la izquierda en Grecia.

La encuesta de salida de Nerit TV proyectaba que Syriza habría ganado entre 35,5 y 39,5%, que equivaldría a 146-158 asientos en el Parlamento, en comparación con Nueva Democracia de Samaras, con 23 a 27% de los votos, o 65-75 asientos.

El partido de centro Potami estaba batallando por ocupar el tercer lugar ante el grupo de extrema derecha Amanecer Dorado, cuyo líder está en prisión pendiente de ser enjuiciado por dirigir una organización criminal. Ambos tienen en los sondeos entre 6,4 y 8 por ciento.

Syriza basó su campaña electoral en la promesa de renegociación del rescate internacional de 240.000 millones de euros al país, y se ha comprometido a revertir muchas de las reformas impulsadas para optar por los préstamos que han mantenido a Grecia a flote financieramente desde el 2010.

Esta retórica ha renovado los temores sobre la capacidad de Grecia para salir definitivamente de la crisis financiera que arrasó un cuarto de su economía, elevando el desempleo y minando la fortaleza del euro, la moneda que comparten 19 naciones europeas.

Los acreedores de Grecia insisten en que el país debe cumplir con sus compromisos anteriores para seguir recibiendo ayuda, e inversionistas y mercados se han alterado por la retórica contra el rescate.

El país podría enfrentar una bancarrota si no se alcanza una solución, aunque la especulación sobre una Grexit un juego de palabras en inglés que hace referencia al abandono de Grecia del euro y el potencial colapso de la moneda única han sido mucho menos intensos que en las últimas elecciones generales del 2012.

La campaña de Samaras se centró en la mejora de la economía, que en el tercer trimestre del 2014 creció por primera vez en seis años. Prometió que, si sale reelegido, reducirá impuestos y advirtió de las consecuencias potencialmente nefastas de incumplir las condiciones del rescate. Sus rivales lo acusaron de usar técnicas para atemorizar.

Por su parte, Syriza prometió terminar con la aplastante austeridad que ha imperado en el país y ha llevado a su partido a muchos votantes enfurecidos por la pérdida del nivel de vida y el incesante aumento de impuestos.

El próximo gobierno se enfrentará a una serie de tareas de gran calado. Entre ellas, deberá negociar algún tipo de alivio para la deuda nacional, que asciende a 320.000 millones de euros, además de impulsar el débil crecimiento.