¿Cómo es posible? . Los parisinos, que rechazaron masivamente a Marine Le Pen en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, no dan crédito al éxito que cosecha la ultraderechista en el resto de Francia.

Mi país me avergüenza. Puedo entender el voto a Emmanuel Macron, pero al Frente Nacional (FN), ¡es el fascismo, la intolerancia! , asegura Alexandra Marchand, de 25 años, en un barrio de moda cerca de la célebre basílica del Sagrado Corazón.

En París hay muchas actividades para ser abiertos de espíritu, aquí vivimos blancos, negros, es mixto. El FN seduce en la campiña profunda , asegura esta responsable de un restaurante, indiferente a la posibilidad de reforzar así la imagen de condescendencia de los parisinos hacia el resto de Francia.

En París, votamos contra Le Pen porque somos unos mimados , dice irónico Valentín, de 70 años. Aquí, tenemos suerte si somos arrendatarios y más si somos propietarios , exclama el jubilado.

El precio medio del metro cuadrado en la capital supera los 8,500 euros, es decir, dos a tres veces más que en el resto de las grandes ciudades francesas.

Los resultados de la primera vuelta evidenciaron, no obstante, la fractura entre las zonas urbanas y rurales como resultado de la globalización.

En París habita 43.4% de los empleados bien remunerados y de profesiones intelectuales, frente a sólo 7.3% de obreros (22.5% a nivel nacional).