Ginebra. La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos reclamó una investigación “minuciosa e independiente” tras la muerte en pleno tribunal del expresidente egipcio Mohamed Morsi, detenido desde hacía seis años.

“Toda muerte repentina en prisión debe ser seguida de una investigación rápida, imparcial, minuciosa y transparente por un órgano independiente para aclarar la razón del deceso”, declaró Rupert Colville, vocero del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

“Como el expresidente Mohammed Morsi estaba detenido por las autoridades egipcias en el momento de su muerte, el Estado tiene la responsabilidad de asegurarse que fue tratado humanamente y que su derecho a seguir vivo y ser atendido fue respetado”, señaló.

En marzo del 2018, una comisión británica independiente había denunciado el mantenimiento en aislamiento 23 horas por día del expresidente, que tenía antecedentes diabéticos e insuficiencia renal.

Organizaciones de defensa de los derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, también reclamaron una investigación sobre la muerte del islamista de 67 años.

Entierro

El primer presidente electo democráticamente de Egipto “fue sepultado en Medinat Nasr (...) en presencia de su familia. Las oraciones fúnebres fueron en el hospital de la prisión de Tora”, donde Morsi había sido declarado muerto en la víspera, dijo su abogado Abdelmoneim Abdel Maksud.

El abogado Maksud también comentó que al entierro asistieron sólo unos 10 miembros de la familia y amigos muy cercanos a Morsi.