Londres. Frustración con las negociaciones, cólera con Bruselas o miedo al futuro son algunas de las reacciones de británicos y europeos de a pie afectados por un Brexit que les está llevando a tomar decisiones trascendentes.

“Otras personas de mi edad están empezando a asentarse, hacen planes más a largo plazo con sus vidas”, explicó Matt Davies, de 32 años, un británico que trabaja en un centro de atención telefónica de Madrid.

“El país estaba dividido por la mitad hace 18 meses y eso no ha cambiado mucho”, dijo el analista político John Curtice.

Barnaby Harward, de 44 años, un editor de textos legales que vive en Varsovia desde el 2005, enterró cualquier deseo de volver a su país.

“Todo lo del Brexit me quitó las ganas. Me hizo sentir que mi país no es lo que yo creía que era”, explicó.

Emily Macintosh, de 30 años, funcionaria de comunicaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente en Bruselas, solicitó la nacionalidad belga.

Por su parte, Para el importador de vinos Laurent Faure, francés de 50 años, propietario del restaurante Le Vieux Comptoir en el centro de Londres, la devaluación de la libra por el Brexit le ha reducido casi por completo los beneficios. Y se plantea “hacer otra cosa, si es necesario irme de Inglaterra”.

Dimitri Scarlato, de 40 años, un compositor musical italiano, profesor de composición en el Royal College of Music de Londres, reconsidera su futuro:

“El Brexit cambió mi opinión sobre vivir en este país. El único desenlace positivo es que adquirí el sentimiento de ser europeo”.