El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo este sábado que confrontar el terrorismo requiere cooperación a nivel global, un día después del ataque perpetrado por militantes islamistas en un lujoso hotel en Mali que causó la muerte de 19 personas.

El asalto del viernes al Radisson Blu de Bamako, la capital de Mali, ocurrió una semana después de una serie de ataques en París que dejaron 130 muertos y por los que el grupo insurgente Estado Islámico se adjudicó la responsabilidad.

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Francia extendió el estado de emergencia hasta febrero y la policía está llevando a cabo redadas e investigaciones que ya han arrojado la detención de más de 250 personas.

La masacre en Mali, una ex colonia francesa, fue la más reciente señal de los problemas que enfrentan las tropas francesas y las fuerzas de paz de la ONU para restaurar la seguridad en el estado del occidente de África que ha batallado con rebeldes y grupos militantes en el desierto durante años.

El asalto al hotel, que se adjudicaron el grupo yihadista Al Mourabitoun y al Qaeda en el Maghreb Islámico, terminó cuando fuerzas de comando irrumpieron en el edificio y rescataron a 170 personas, la mayoría de ellos extranjeros. El presidente Ibrahim Boubacar Keita dijo que dos militantes fueron abatidos en la redada.

Francia tiene desplegados 3,500 soldados en el norte de Mali.

El presidente chino, Xi Jinping, condenó los ataques y los calificó como crueles y salvajes.

EL jefe del hospital de Bamako dijo a un canal de televisión que al menos dos ciudadanos rusos murieron. La agencia rusa RIA difundió una información similar citando a la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Maria Zakharova.

Putin envió un telegrama de condolencias a Keita y dijo que se requería "la más amplia cooperación internacional" para confrontar el terrorismo de manera global, según un comunicado difundido por el Kremlin.

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El martes, Putin prometió dar con los militantes islamistas responsables por la caída de un avión ruso sobre Egipto el 31 de octubre, así como intensificar los ataques aéreos contra grupos militantes en Siria, poco después de que el Kremlin llegó a la conclusión de que una bomba provocó el estallido de la aeronave en la que murieron 224 personas.

Putin y el presidente francés, Francois Hollande, también hablaron por teléfono sobre impulsar la coordinación de las acciones militares para aplacar a los combatientes yihadistas en Siria.

erp