De Pakistán a México, pasando por Grecia, España o Argentina, decenas de miles de personas desafiaron las restricciones impuestas por el coronavirus en todo el mundo para celebrar, en ocasiones en peligrosas condiciones, el Día Internacional de la Mujer y denunciar la violencia de género.

Tanto en democracias pacíficas como en países sumidos en grandes conflictos, las mujeres salieron a la calle, aunque en mucho menor número que el año anterior, cuando la pandemia aún no había alcanzado su máxima expresión.

Miles se manifestaron por el centro de Ciudad de México, donde antes de que comenzara la marcha algunas encapuchadas derribaron a patadas y martillazos las vallas instaladas para proteger el Monumento a la Revolución.

Sobre la barrera colocaron fotos con nombres y apellidos de presuntos violadores, feminicidas y acosadores para protestar contra la violencia que sufren las mujeres en este país, donde solo en 2020 se registraron 967 feminicidios.

"Juntas ardemos", decía una pancarta. Otra rezaba "Juntas somos fuego, quemen todo".

"Agradezco que mi hija esté viva. Mi hija sufrió violación", dijo a AFP Leticia Reséndiz, de 45 años, empleada del gobierno local.

Miles de mujeres se movilizaron igualmente en Argentina, cuando el país enfrenta una ola de femicidios, con un promedio de uno por día en lo que va del año.

Bajo la consigna "paren de matarnos", agrupaciones políticas de izquierda, organizaciones sociales y sindicatos se sumaron a la convocatoria en Buenos Aires, menos concurrida de lo usual, pero que se replicó en otras ciudades.

Para tratar de evitar aglomeraciones masivas por el covid-19, en el vecino Uruguay se organizaron decenas de actos de forma descentralizada, aunque también hubo una concentración en la avenida principal de Montevideo.

Protestas realizadas en Montevideo, Uruguay. Foto: Reuters

En Colombia, miles de manifestantes desafiaron las restricciones y se dieron cita en distintos puntos de Bogotá portando pañoletas color violeta, símbolo de la batalla contra los feminicidios, que en 2020 dejaron 186 víctimas en el país.

"Necesitamos hacernos sentir, hay que visibilizar todas las luchas que nosotras vivimos día a día y hoy es el mejor día para hacerlo", afirmó Susana Díaz, de 21 años.

Igualmente de morado vistieron el centenar de activistas que se concentraron frente a la Fiscalía en Honduras para pedir justicia para la enfermera Keyla Martínez, fallecida hace un mes bajo custodia policial.

"Aquí la vida de la mujer no vale nada", lamentó desde allí María Julia Ávila, de 49 años.

Poderosas

En Francia, donde una mujer es asesinada cada tres días por su pareja o expareja, según las cifras del gobierno de 2019, decenas de miles marcharon en las grandes ciudades pidiendo mayor acción oficial contra los feminicidios.

En Turquía, varios centenares de mujeres musulmanas uigures protestaron cerca del consulado amurallado de China en Estambul, pidiendo el cierre de los campos de encarcelamiento masivo en la región de Xinjiang.

Tres de las mujeres más influyentes del planeta advirtieron al Parlamento Europeo del efecto de la pandemia de coronavirus en sus derechos.

Las consecuencias económicas y políticas agudizaron los retos a los que se enfrentan las mujeres, según afirmaron la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, y la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

"El covid-19 amenaza la salud, la seguridad económica y la seguridad física de las mujeres en todas partes", apuntó Harris en un mensaje en video.

Estados Unidos anunció igualmente que se unirá al grupo informal de la ONU para luchar contra la violencia contra mujeres, creado el año pasado.

#MeToo en Grecia

En Grecia, donde los medios de comunicación se han llenado de historias relacionadas con el acoso sexual, cientos de mujeres se reunieron en la céntrica plaza Sintagma de Atenas.

"Esto es más importante hoy en día en comparación con años anteriores, precisamente porque estamos atravesando el movimiento #MeToo en Grecia", dijo a la AFP la actriz Marilena Kavazi.

En España, donde el movimiento feminista ha tomado gran fuerza en los últimos años, miles de personas recorrieron las calles de las principales ciudades y Madrid, donde la protesta estaba prohibida por el coronavirus.

"Si mañana me despierto y no hay desigualdad, no vendré. Mientras la haya, voy a seguir viniendo", decía con sarcasmo Mireia Mata, una mujer de 54 años en Barcelona.

En primera línea, en Birmania

Cientos de mujeres se manifestaron en la capital de Argelia para reclamar la derogación del código de la familia, adoptado en 1984 e inspirado en parte de la ley islámica (sharia). Según las feministas, las convierte "en menores de por vida".

En India, muchas mujeres se agolparon en las afueras de la capital para unir sus fuerzas a las de los agricultores que llevan meses protestando contra las controvertidas reformas del gobierno.

Muchas no tenían mascarillas e ignoraban el distanciamiento físico, a pesar de que India tiene una de las tasas de infección y muerte por covid-19 más altas de Asia.

En la vecina Birmania, donde los militares se hicieron con el poder el pasado mes, las mujeres estuvieron en primera línea de las protestas prodemocracia en Rangún.

Las fuerzas del orden han matado a más de 50 personas y han detenido a casi 1,800 en una represión cada vez más brutal de las manifestaciones.

"Generalmente, el liderazgo parece ser sólo cosa de hombres", dijo Cora, una manifestante de 33 años. "En este levantamiento, las mujeres salieron a la calle y lideraron las protestas".