Los integrantes del movimiento 15-M acampados desde hace dos semanas en la Puerta del Sol de Madrid en protesta por la situación económica y política social de España decidieron en una asamblea celebrada la madrugada del lunes permanecer en la plaza al menos hasta el jueves.

Cientos de personas participaron desde la tarde del domingo en una reunión en la que se debatió el futuro del campamento más simbólico de los llamados "indignados", sopesando la posibilidad de dar el relevo a los distintos barrios de la capital para que se difundan desde allí sus reivindicaciones.

"No hay consenso sobre el hecho de levantar el campamento, estamos de acuerdo en eso. No en no levantar el campamento sino en que no hay consenso sobre ello, eso nos da una buena razón para remitir hasta el jueves al menos la decisión de irnos", dijo uno de los portavoces del movimiento.

Lo que empezó el 15 de mayo con manifestaciones en distintas ciudades españolas exigiendo una "democracia real" de cara a las elecciones municipales y autonómicas del pasado domingo, pasó a ser una acampada espontánea en el centro de Madrid y otras plazas de provincias.

Los organizadores calificaron de éxito la convocatoria para que los barrios fueran el sábado los centros de las asambleas populares que se celebran cada día en las plazas "tomadas" por un movimiento que surgió en Internet y que ha aglutinado el descontento ciudadano, especialmente entre los jóvenes.

No obstante, la acampada ha provocado ya las protestas de los pequeños comerciantes de la turística Puerta del Sol madrileña, que sostienen que sus ventas se están viendo afectadas.

"Trasciende lo que es una mera manifestación política para convertirse en un auténtico misil contra los intereses económicos de la ciudad, no de los comerciantes", dijo el presidente de APRECA, la asociación que agrupa a los comerciantes del centro de Madrid, Ignacio Lario.

Aunque tras las elecciones parecía que la "spanish revolution" perdía fuerza, la violenta intervención de la policía catalana para despejar el pasado viernes la Plaza de Cataluña de Barcelona de los integrantes del movimiento 15-M, pareció relanzar de nuevo este inédito movimiento.

Pese a que en un principio los acampados defendían toda una variada serie de propuestas políticas, sociales y económicas, como cerrar las centrales nucleares o gravar las transacciones internacionales con un impuesto, esta semana se llegó a un consenso de mínimos para resumir sus reivindicaciones.

RDS