El Cairo. Ayer, hombres armados dispararon y mataron a un oficial superior de la policía frente a su casa en un suburbio de la capital de Egipto en el último ataque insurgente en contra de un objetivo perteneciente a las fuerzas de la ley.

También ayer, el depuesto Presidente Mohamed Morsi compareció en un tribunal de El Cairo para enfrentar cargos de conspirar junto a militantes palestinos y libaneses para salir de la cárcel en la sublevación del 2011 en Egipto.

Dos hombres armados en una motocicleta dispararon en contra del general de la policía, Mohamed el-Saeed, en el distrito de Giza, manifestó el Ministerio del Interior. Saeed era el jefe del departamento técnico del Ministerio, un puesto administrativo.

Como asesor del Ministro del Interior, habría sido considerado un símbolo de jerarquía en la organización de la seguridad del país, la cual ha llevado a cabo una sangrienta represión en contra de los islamistas y otros miembros de la oposición en los últimos meses, y la que se ha convertido en el blanco de una creciente insurgencia militante. Ayer por la noche, el grupo yihadista basado en Sinaí, Ansar Bayt al-Maqdis, se atribuyó la responsabilidad de la operación, llamó a Saeed un criminal pervertido y amenazó a otros altos funcionarios de seguridad que podrían enfrentar un destino similar.

La organización militante ha incrementado sus ataques en contra de las fuerzas de seguridad egipcias desde que Morsi, el primer líder democráticamente electo de Egipto, fue derrocado en un golpe de Estado el verano pasado. Ahora, escenifica ataques letales de manera regular en la capital.

El ministro del Interior, Mohamed Ibrahim, jefe de Saeed, sobrevivió a un intento de asesinato perpetrado por un terrorista suicida en septiembre.

La ofensiva del gobierno en contra de los grupos islamistas se inició después de un golpe de Estado dirigido por el Ejército que quitó a Morsi del poder. Desde el golpe, la mayoría de los líderes de la Hermandad Musulmana, que respaldó Morsi, han sido detenidos y el gobierno interino, apoyado por los militares, ha declarado a la Hermandad como una organización terrorista.