Después de más de una decada de su surgimiento, el movimiento #MeToo, llegó en julio del 2020 a Egipto, uno de los países más conservadores del mundo. Las mujeres y activistas resisten a través de denuncias en redes sociales por agresiones sexuales, acoso y violencia en contra de las mujeres y niñas.

Pese a las acciones de las autoridades en contra del movimiento, la ola del #MeToo continúa impulsando una reforma legal para fomentar los derechos de las mujeres, sensibilizando a la población y empoderando a las víctimas de abusos para denunciar.

Las activistas e impulsoras del movimiento en el país, en donde el 99% de las mujeres ha sido víctima de acoso sexual, aseguran que mantener vivo el movimiento aunque sea en redes sociales es la clave para masificar el mensaje, especialmente para las mujeres marginadas o de los estratos económicos más bajos. 

A través de Instagram y Twitter mujeres activistas continúan visibilizando los abusos y las violencias. Sabah Khodir, una de las figuras más importantes del movimiento, mantiene canales de apoyo y asesoría para detectar y denunciar la violencia de género en sus perfiles.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Video contains signs of abuse, why people stay, and how to exit.

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"Espero que este impulso no se mantenga en los segmentos de clase media y alta de la sociedad, sino que también descienda a las clases sociales más bajas", dijo Entessar El-Saeed, directora del Centro para el Desarrollo y el Derecho de El Cairo, una organización no gubernamental (ONG).

"Hay muchas mujeres que no están educadas y están expuestas al acoso sexual, pero no lo denuncian ya sea porque temen el estigma social o porque desconocen los procedimientos legales", dijo El-Saeed a la Fundación Thomson Reuters.

"Además, la violencia contra las mujeres está en niveles mucho más altos en esas zonas", dijo. "Esas mujeres realmente se quedan atrás. Por eso el estado junto con las ONG tienen que concentrar sus esfuerzos en ellas", agregó.

Por ello continúan con el objetivo de trasladar el #MeToo desde las redes sociales a la organización de talleres donde las mujeres puedan compartir sus historias y donde haya capacitaciones a líderes rurales para ayudar a generar conciencia sobre sus derechos y cómo abordar la violencia de género.

#MeToo resiste a las respuestas de autoridades

Apartir de que el #MeToo comenzó a invadir las redes sociales entre la población egipcia visibilizando la violencia doméstica, el acoso sexual y las disparidades sociales entre hombres y mujeres, se han reportado encarcelamientos de las activistas e "influencers" relacionadas con el movimiento. 

Manar Samy, Mowada al Adham, Haneen Hossam, Menna Abdel Aziz y Haneen Hossam son algunas de las mujeres que han sido condenadas por las autoridades por sus contenidos en redes sociales. 

Grupos de defensores de derechos humanos ya han denunciado que la libertad de expresión está violentada en Egipto de una manera cada vez más severa. En dicho país existen mecanismos que permiten bloquear sitios virtuales que "amenacen la seguridad nacional" e incluso es posible vigilar cuentas individuales de usuarios que tengan más de 5,000 seguidores.

Las cifras sobre violencia

  • En Egipto el 99% de las mujeres en Egipto entrevistadas por Naciones Unidas en 2013 dijeron que habían sufrido acoso sexual.
  • Un sondeo realizado por la Fundación Thomson Reuters encontró que El Cairo es la megaciudad más peligrosa para las mujeres.

Con información de Reuters y AFP