Entrevista a Rebeca Grynspan, secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana.

Los próximos jueves y viernes tendrá lugar la XXVI Cumbre Iberoamericana en la ciudad de Antigua, Guatemala. La victoria de la ultraderecha brasileña, las crisis democráticas venezolana y nicaragüense, el intento de independencia de Cataluña, la caravana migrante centroamericana, entre otros sucesos, reflejan cierta incertidumbre en la zona.

Rebeca Grynspan, secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana desde 1 de abril del 2014, visitó las instalaciones del periódico El Economista para dialogar sobre el objetivo de la cumbre de Antigua así como también de los retos que la región iberoamericana tiene.

A pocos días de que inicie la XXVI Cumbre Iberoamericana, en una parte importante de los países latinoamericanos se vive una peligrosa polarización.

Me preocupa la polarización que vemos  en la región porque yo creo que los procesos de polarización no mejoran los sistemas democráticos, en ese sentido, a mí me parece que tenemos que tener cuidado con ese fenómeno.

—¿Cómo hemos llegado al actual escenario?

Tenemos una crisis de deterioro de la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas y un proceso de polarización política.

América Latina tiene un rezago importante en su infraestructura; tiene una oportunidad en la nueva sociedad digital y economía digital. Tiene un rezago en inversión en ciencia y tecnología. Para poder superar todos esos rezagos vamos a necesitar una reedición de la colaboración público privada que nos haga no perder el frente a la cuarta revolución industrial.

—El espíritu en la organización de la Cumbre de Guatemala ha cambiado respecto al que tuvieron las primeras cumbres?

Yo diría que sí y no. Sí, en el sentido de que esto sigue siendo una apuesta por ciertos valores comunes donde la columna vertebral sigue siendo el tema cultural. Yo creo que eso sigue siendo cierto hoy en día, es una apuesta por el multilateralismo, por la cooperación, la paz, el diálogo y creo que el espacio iberoamericano sigue siendo lo que fue la apuesta inicial manteniendo el espacio cultural como algo vital.

—¿En qué sí ha cambiado?

Considero que han madurado dos cosas adicionales: tenemos una plataforma de cooperación horizontal que yo creo que es un ejemplo del mundo entero, donde la cooperación sur-sur tiene una gran vitalidad. En este sentido tenemos 30 programas iberoamericanos de cooperación con resultados concretos.

El segundo elemento que ha madurado es el hecho de que esta Cumbre no es una apuesta por dos bloques de países. De alguna manera, en 1991 se hablaba de los países ibéricos y de los países latinoamericanos.

Yo digo que esto nació como una cumbre de presidentes, después pasamos de ser cumbre a ser conferencia, ocurrió en el 2005, cuando nace la Secretaría General Iberoamericana.

Hoy estamos en el proceso de pasar de ser conferencia a ser comunidad, es decir, la idea no es tener dos bloques de países, la idea es tener 22 países que se relacionen entre sí y eso es una dinámica diferente.

—¿Cuál será el tema central de la Cumbre de Antigua?

El lema es “Una Iberoamérica próspera, inclusiva y sustentable”.

—¿Qué propuestas concretas se abordarán durante la cumbre?

Puedo adelantar que existe una propuesta de crear un observatorio sobre los efectos del tema ambiental. También habrá un programa iberoamericano para las personas con discapacidad, cosa que no ha habido en estos 26 años de cumbres. Ya tenemos siete países que son los que necesitamos para comenzar un programa de cooperación comprometido con la realidad de la inclusión de las personas discapacitadas y, finalmente, lanzaremos toda una plataforma de movilidad académica y científica en la región iberoamericana que se lanzará en la cumbre.

—En Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Venezuela el fenómeno de la migración se agiganta. ¿Será abordado durante la cumbre de Antigua?

En la declaración final, que se está discutiendo, se habla sobre el tema migratorio en el marco del Pacto Global que se discutirá en Marrakech en diciembre próximo.

Habrá también un comunicado especial presentado por algunos países sobre el tema migratorio. No se señala ninguna mediación específica porque tenemos fenómenos muy diversos dentro de la región, pero sí habrá un abordaje del tema migratorio desde los puntos de vista de desarrollo y de los derechos humanos de los migrantes.

—A nivel macro, ¿qué temas desplegará la agenda de la cumbre?

Tiene un tema que nos conecta con la agenda global y con el futuro, es la agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Creo que es importante volver a enfocar la mirada en los ODS porque es la única narrativa que tenemos hoy en día a nivel global que nos invita a llevar a cabo una cooperación y a atender los problemas de la gente y no a la confrontación ni a la fragmentación que vemos en diferentes narrativas.