El presidente Trump ha decidido despedir al general H.R. McMaster como su asesor de seguridad nacional y está deliberando más reemplazos, de acuerdo con cinco personas que tienen conocimiento de sus planes.

Trump nunca ha tenido la suficiente empatía con McMaster por lo que no es difícil que se sentirá cómodo con el despido, sin embrago, está dispuesto a tomarse algunos días para hacerlo, una vez que decida quién, o quiénes más, se van a ir de su administración, para evitar que el general de tres estrellas del Ejército sufra una especie de humillación.

Por la evidencia del desorden que existe en su gobierno, Trump se siente envalentonado, comentaron algunos de sus asesores, se siente impulsado, dijeron, por la adrenalina desatada a partir de lo que para él han sido dos decisiones exitosas tomadas la semana pasada: la imposición de aranceles sobre el acero y el aluminio y el acuerdo para reunirse con el presidente de Corea del Norte,  Kim Jong-un.

El presidente está disfrutando el proceso de evaluación de su equipo y también disfruta ordenar cambios, comentó un alto funcionario de la Casa Blanca.

Hace solo unos días, Trump usó Twitter para despedir a Rex Tillerson, el secretario de Estado con quien sostuvo diferencias. El miércoles, nombró al analista conservador de televisión Larry Kudlow para reemplazar a su principal asesor económico, Gary Cohn, quien renunció por desacuerdos de tipo comercial.

Y, finalmente, Trump señaló que era probable que hubiera más movimientos de personal. “Siempre habrá cambios”, dijo el presidente a la prensa. “También quiero ver ideas diferentes”.

Hace tiempo Trump pidió a Kelly  buscar el sustituto de McMaster. Los nombres de John Bolton, exembajador ante las Naciones Unidas, y Keith Kellogg, jefe de gabinete del Consejo de Seguridad Nacional, aparecen en la terna.

Otro de los que podría despedir Trump es John Kelly, el jefe de su gabinete.