Beirut. Los intensos bombardeos y cañonazos del régimen sirio contra el bastión rebelde de Guta Oriental, cerca de Damasco, han dejado al menos 250 muertos en dos días, uno de los más sangrientos episodios en los últimos tres años de guerra.

De acuerdo con el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), el balance de la ofensiva, previa a un ataque terrestre contra la región, el último feudo en el país de los opositores al régimen del presidente Bashar al Asad, superó el centenar de muertos civiles sólo en la jornada del martes.

Los suburbios atacados en la zona llamada Guta Oriental han sido objeto de bombardeos desde hace varias semanas en los que cientos de personas han muerto o han resultado heridas.

La zona, bajo asedio desde el año pasado, alberga a unos 400,000 habitantes y a miles de insurgentes adscritos a una amplia gama de facciones. Las más poderosas son el ejército del Islam y la milicia Failaq al Rahman. También hay grupos afiliados a la red Al Qaeda.

El OSDH informó además que el hospital de Arbin fue bombardeado dos veces por aparatos rusos, en el que sería el séptimo caso en dos días.

Según la ONG es la primera vez en tres meses que Rusia realiza ataques en Guta Oriental, a la que se denomina desde mayo del año pasado “zona de distensión” creada por un acuerdo entre Rusia e Irán, los dos principales apoyos del régimen, y Turquía, que apoya a la oposición, con el objetivo de alcanzar una tregua que allane el camino para poner fin a la guerra que ha dejado más de 360,000 muertos y cerca de 12 millones de desplazados y refugiados desde el 15 de marzo del 2011.

Ante la escalada de violencia, a principios de febrero la ONU pidió el cese de fuego en Siria de al menos un mes para permitir la evacuación de enfermos y heridos, así como para la entrega de ayuda humanitaria para las miles de personas que están atrapadas.

alerta roja

La violencia surge mientras milicias prorrégimen sirio comenzaron a incursionar en Afrin, un enclave kurdo en el norte del país.

La operación, bautizada “Rama de olivo” y lanzada por el ejército turco y sus aliados rebeldes sirios, tiene por blanco a las Unidades de Protección Popular kurdas, respaldadas por Washington en la lucha contra el grupo Estado Islámico en Siria pero consideradas “terroristas” por Turquía. Esta ofensiva ha aumentado la tensión entre Turquía y Estados Unidos.