Con una marcha multitudinaria los principales sindicatos de Argentina se plantaron este martes contra la política económica del presidente liberal Mauricio Macri, convencido de que el país está en franca recuperación.

La protesta que tapizó de banderas gremiales el centro de Buenos Aires, completamente bloqueado, se produce cuando los docentes de la educación pública y los hospitales cumplen el segundo día de una huelga de 48 horas por reclamos salariales.

La manifestación al ministerio de la Producción había sido convocada por trabajadores industriales afectados por la apertura de importaciones y la caída del consumo interno. Pero se convirtió en una demostración de fuerza a la que se sumó todo el arco sindical, organizaciones sociales y políticas opositoras.

"Si me aumentas el costo de las tarifas, yo el aumento el costo político", resumían el espíritu de la protesta lemas impresos en camisetas a la venta en el medio de una manifestación pacífica y compacta que llenó varias cuadras y colapsó el centro de la capital argentina.

El telón de fondo es una economía que sigue en recesión. En 2016 el Producto Interno Bruto (PIB) cayó 2.3% con un tibio repunte en el último trimestre tras cuatro consecutivos de caída.

Acto de fuerza

La marcha convocó a decenas de miles de personas con representaciones sindicales de todos los puntos del país.

"A esta altura el acto es un éxito", decían los organizadores por los altoparlantes a poco más de dos horas del inicio del acto central por la masiva convocatoria.

La de este martes es la segunda movilización masiva de la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera, desde que asumió Macri en diciembre del 2015.

La primera había convocado a miles en el Día del Trabajador en mayo pasado.

Dirigentes de la CGT anticiparon que si el gobierno "no rectifica el rumbo económico", lanzarán una huelga general de 24 horas en abril.

Hasta ahora la CGT se mostró moderada y conciliatoria con el gobierno, pero sindicatos más combativos reclaman desde hace tiempo una huelga nacional contra la política económica.

Argentina está en recesión, con una fuerte caída de la industria y el consumo. La desocupación roza el 10% con miles de despedidos por cierres de fábricas y la pobreza alcanza a uno de cada tres argentinos.

En una adhesión inédita se sumaron a la protesta pequeños y medianos empresarios agrupados en la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) afectados por el deterioro del consumo y el alza de tarifas de servicios públicos que el gobierno aumentó en 400% promedio.

"Las empresas sin trabajadores no existen, valoremos nuestros trabajos", rezaba una pancarta.

Las economías regionales también han pedido auxilio al gobierno. Productores han regalado yerba, leche, frutas y hortalizas en actos callejeros para llamar la atención sobre la crisis de sus sectores.

"Espero que el Gobierno tome en cuenta (la protesta) porque estamos partiendo de diagnósticos y visiones totalmente diferentes", advirtió el sindicalista Carlos Schmid, integrante del triunvirato que dirige la CGT.

Cambiar el rumbo

El núcleo de los reclamos es torcer el brazo del gobierno que busca encorsetar los ajustes salariales a la pauta inflacionaria para este año, fijada en 17 por ciento.

Los sindicatos reclaman conseguir al menos un 30% para recuperar parte del poder adquisitivo perdido en el 2016 cuando se pautaron ajustes salariales en torno al 24% y la inflación llegó al 40 por ciento.

Luis Arias, 50 años, empleado desde hace 24 años de una metalúrgica de Santa Fe dedicada a la maquinaria agrícola asegura que "desde el gobierno (neoliberal de Carlos) Menem (1989-1999) que el trabajador no vive una situación así" cuando Argentina sufrió un proceso de desindustrialización y apertura indiscriminada de importaciones que la llevó a la crisis.

"Esta marcha tiene que hacerlos reflexionar, cambiar el rumbo, darse cuenta que así no va, que esto se va al carajo", dijo a la agencia AFP.

Hugo Timón, 46 años, trabajaba desde hace 27 en un taller industrial de San Martín. LLeva en su mano una bandera del sindicato metalúrgico con la leyenda "Defendamos la industria nacional".

"Tenemos que hacernos ver, no buscamos voltear a Macri, pero sí que reconozca que esto va mal, muy mal", sostiene.