Seamos realistas: los últimos 100 días han sido un desastre. . . Para los demócratas.

Mientras que la semana pasada se derramó mucha tinta evaluando los primeros 100 días del presidente Trump en la Casa Blanca, el abismal desempeño de los demócratas se ha escapado en gran parte del escrutinio. Así que vamos a revisar su registro.

Los demócratas pasaron gran parte de los primeros meses del mandato de Trump con su infundada narración sobre la presunta complicidad de Trump con Vladimir­ Putin. Pero esa narrativa se disipó cuando Trump lanzó ataques con misiles contra el aliado sirio de Putin, Bashar al-Assad.

Trump no sólo atacó la base aérea desde la que Assad supuestamente había lanzado su ataque con armas químicas, sino que también dejó caer a la madre de todas las bombas sobre los esfuerzos de los demócratas para pintarlo como un títere de Putin.

Sus ataques en Siria fueron seguidos por el abrasador discurso de la embajadora de Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Nikki Haley­, quien acusó a Rusia de no detener el uso de armas químicas, y el secretario de Defensa, Jim Mattis, en una reciente visita a Afganistán aseguró que Rusia está armando a los talibanes. De repente, estamos en una nueva Guerra Fría con Moscú, y eso les da una cubeta de agua fría sobre el caso de los Demócratas por la colusión Trump-Putin. Todo ese esfuerzo por difamarlos se ha ido por el desagüe.

NOTICIA: El programa demócrata de control de armas es fracaso

Pero lo más perjudicial han sido los esfuerzos aparentemente incesantes de los demócratas por alienar aún más a los millones de estadounidenses que votaron dos veces por Barack Obama pero se fueron con Trump el año pasado.

Los críticos del presidente han señalado una encuesta de The Washington Post-ABC News, que demostró que Trump no había ampliado su base de apoyo desde que asumió el cargo. Bueno, Trump no necesitaba expandir su base. Ganó la elección (y la encuesta sugirió que si las elecciones fueran hoy, no sólo derrotaría a Hillary Clinton de nuevo, sino que esta vez también ganaría el voto popular).

Los que necesitan expandir su base son los demócratas el partido que perdió y no lo han hecho. Según la encuesta del Post-ABC News, sólo 2% de los estadounidenses que votaron por Trump se arrepiente de sus votos, mientras que 96% dijo que era lo correcto. En otras palabras, después de 100 días, los demócratas no hicieron ninguna incursión con estos votantes Obama-Trump. Todo lo contrario, hoy sólo 28% de los estadounidenses dice que el Partido Demócrata está en contacto con las preocupaciones de la mayoría de los estadounidenses de hoy, 10 puntos por detrás de Trump.

Tal vez una de las razones es que los demócratas han dejado claro su profundo desprecio por los valores de los demócratas obreros, socialmente conservadores, que dejaron su partido en masa el año pasado.

NOTICIA: El Obamacare es la ley vigente, pero aún es vulnerable

El 21 de abril, el nuevo presidente electo del Comité Nacional Demócrata, Thomas Pérez, anunció que los candidatos pro vida ya no son bienvenidos en el Partido Demócrata: Cada demócrata debe apoyar el derecho de una mujer a tomar sus propias decisiones sobre su cuerpo y su salud. Eso no es negociable .

Los demócratas están completamente concentrados en aplacar a su base espumeante, izquierdista, anti-Trump, y el núcleo estadounidense piensa que estas personas están locas.

Ellos ven a las mujeres marchando en manifestaciones anti-Trump con pussy­ hats (y los colocan en las cabezas de niños pequeños). Ellos ven a las multitudes izquierdistas atacando a Charles Murray en Middlebury­ College e intentan impedir que Ann Coulter hable en la Universidad de California en Berkeley.

Ellos ven a Bill Nye, el chico liberal copresidente honorario de la Marcha por la Ciencia , lo que nos hace plantearnos la pregunta de si la gente debería ser castigada por tener hijos extra . (¿Cuál de sus hijos, se preguntan, es el extra ?) Ellos ven un horrible bucle de retroalimentación en la intolerancia de izquierda por sus creencias y su forma de vida. Y ven a los demócratas en Washington complaciendo a estas personas.

NOTICIA: Demócratas levantan un muro a Trump

También ven que los demócratas ni siquiera han hecho una pretensión de cooperación con el candidato que eligieron. El Partido Demócrata ya no es la oposición; es la Resistencia . Estos votantes preguntan con razón: ¿resistencia a qué? La respuesta, concluyen, es la resistencia a ideas que no son propias. Resistencia a los valores del corazón de EU. Resistencia al candidato que prometió luchar por ellos, los estadounidenses olvidados que el Partido Demócrata abandonó.

La impenetrable e hiperventilante obstrucción de Trump, de los demócratas, ha enviado un mensaje claro a millones de votantes de Obama-Trump: no los escuchamos. Detestamos a su presidente y a todos los que lo pusieron en el cargo. Y vamos a mostrarle lo que puede hacer con su voto Trump, haciendo todo lo posible para socavar al hombre que eligieron.

No es algo inteligente. Derrocar a la base liberal mientras que alienas a la clase obrera tradicionalmente democrática no funcionó en el 2016. No sólo le costó a los demócratas la Presidencia, sino también una oportunidad histórica de tomar el control del Senado en un año en que el campo de juego estaba contra el Partido Republicano.

Sin embargo, por alguna razón, los demócratas parecen hostiles en repetir esta estrategia fallida en el 2018. El problema es que los republicanos defenderán sólo ocho escaños en el Senado, mientras que los demócratas defenderán 25, incluyendo 10 en los estados rojos que ganó Trump.

Y los votantes de la clase obrera en esos estados ven que los demócratas tienen un desprecio total por su elección de presidente, y por lo tanto un desprecio total por ellos.

Cien días después, estos votantes siguen siendo leales a Trump. Es una buena noticia para el presidente. Pero para los demócratas, es un desastre.

Marc Thiessen es columnista para The Washington Post.