Antioquía. A medida que las tropas estadounidenses llegan a Turquía y se preparan para encargarse de las baterías antimisiles Patriot a lo largo de la frontera con Siria, algunas de las personas que estarán bajo su protección aseguran la línea adicional de defensa no es necesaria y la presencia de fuerzas extranjeras podría llevar a su país a involucrarse en la guerra que se lleva a cabo al otro lado de sus fronteras.

No necesitamos esta cosa entre nosotros y nuestros vecinos. Está mal. Sólo va causar problemas , indicó un habitante de esta ciudad, que es de una elevada presencia de alauitas, la misma secta religiosa del presidente sirio, Bashar al-Assad.

Otros turcos esperan que el sistema de defensa de misiles -organizado y supervisado por la OTAN a raíz de una solicitud del gobierno turco el año pasado- los proteja de los misiles, que en ocasiones se desvían de su curso y cruzan la frontera. Pero se preguntan por qué el mismo nivel de protección no se extiende a las personas que viven en el interior de Siria.

Por el momento, cerca de 400 soldados estadounidenses son trasladados desde Oklahoma hasta la base aérea de Incirlik, en el sur de Turquía. La primera oleada de tropas y suministros llegaron el viernes, con más por venir en los próximos días, según el Comando Europeo de EU.

Eventualmente, las tropas operarán dos baterías de Patriot en Gaziantep, una ciudad turca a unos 30 kilómetros de la frontera. Alemania y los Países Bajos también suministrarán dos batería cada uno, para ser destinadas en otras ciudades a lo largo de la frontera.