La decisión está tomada: La Legión de Cristo debe ser refundada. Con ello, las piezas económicas de este caso comienzan a moverse, pues según Elio Masferrer Kan, presidente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de las Religiones, el capital que esta orden maneja es de aproximadamente 25,000 millones de euros y sus donativos en efectivo y especie al Vaticano rondaban los 100 millones.

Por su parte, Alfonso Torres Robles, autor del libro La prodigiosa aventura de los Legionarios de Cristo, afirma que esta orden religiosa se convirtió en una de los pilares económicos de la Iglesia católica, pues mientras la Legión tomaba fuerza, Alemania que era una de las fuentes económicas más fuertes de ingreso debido al impuesto religioso, comenzaba a dejar de aportar, ya que sus ciudadanos optaban por otorgar ese dinero a otras causas.

Revela que los más de 135 colegios y una docena de universidades pertenecientes a la Legión de Cristo han desarrollado una estrategia llamada cultivar, pedir y reconocer . En ella, los directivos elaboran un seguimiento de cada una de las familias, el cual analiza sus propiedades y trabajos. Llegado el momento les piden participar a través de donaciones.

Abundó que los propios negocios de las familias de sus pupilos están vinculadas a los Legionarios de Cristo. Tienen una cadena muy importante de empresas montadas en México, América Latina .

Reveló que los Legionarios poseen varias casas en Madrid, de las cuales reciben renta. Su poder económico se demuestra en los excesos de lujo que presentan sus habitaciones oficiales en Roma y lo exquisito de sus celebraciones. Los Legionarios hicieron una trama financiera muy difícil de seguir, ellos desarrollaron fondos de inversión fideicomisos en paraísos fiscales .

Masferrer Kan remarcó que la refundación se debe a intereses económicos por ello: El Vaticano nombró la figura del pederasta solitario, porque en definitiva no pueden acorralar al resto del staff de la Legión porque no tendrían acceso a recursos .

La conformación de un emporio

El emporio económico de los Legionarios de Cristo lo construyó el padre Marcial Maciel, con base en influencias y seduciendo a viudas. En 1941, relata Fernando González, autor del libro Marcial Maciel. Los legionarios de Cristo: testimonios y documentos inéditos, esta historia comenzó cuando el clérigo decidió fundar la orden y emplear al quinto obispo de Cuernavaca, su tío, Francisco González Arias para avalarlo, a pesar de que no contaba con los estudios mínimos en filosofía y teología.

El también investigador del Instituto de Investigaciones sociales de la UNAM revela que en 1944, el joven Luis de la India, cofundador de la Legión, acusa al padre de abuso sexual ante el obispo de Guanajuato, quien promete suspenderlo pero no lo hace.

Dijo que posteriormente Maciel se aprovechó de los jesuitas, cuando el padre Javier Baeza vino a México a reclutar gente para su seminario. El fundador de los Legionarios se dirigió a España donde conoció al Marqués de Comillas, al Ministro de Exteriores de España; se relaciona con ministros hasta que salta a Roma. Se fue metiendo con cardenales y padres de familia.

Su poder adquisitivo fue tal, que enviaba dólares a los cardenales de España en sobres y esto le redituaba para ser protegido.