De todas las amenazas a la seguridad global y la paz, la más peligrosa es la proliferación y uso potencial de las armas nucleares. Hace siete años en Praga, comprometí a Estados Unidos a frenar su propagación y buscar un mundo sin ellas. Esta visión se construye sobre las políticas de mis antecesores presidenciales, incluyendo a Ronald Reagan, quien dijo: buscamos la eliminación total de las armas nucleares de la faz de la tierra .

El 31 de marzo recibí a más de 50 líderes en el cuarto Encuentro de Seguridad Nuclear para avanzar con en el pilar de nuestra agenda en Praga: prevenir que los terroristas puedan obtener y usar armas nucleares. Revisaremos nuestro progreso, como el deshacernos de uranio y plutonio altamente enriquecido. Las naciones, incluyendo Estados Unidos, harán nuevos compromisos y seguiremos fortaleciendo los tratados internacionales y las instituciones que apuntalan la seguridad nuclear.

Dada la amenaza que posan las organizaciones, como los grupos terroristas, nos uniremos con nuestros aliados y socios para revisar nuestros esfuerzos de contraterrorismo, para prevenir que las redes más peligrosas obtengan las armas más peligrosas. Más allá de prevenir el terrorismo nuclear, hemos logrado progresos hacia la visión que delineé en Praga.

Primero, estamos tomando pasos concretos hacia un mundo sin armas nucleares. EU y Rusia permanecen unidos para lograr nuestras obligaciones en el tratado New Start, para que hacia el 2018 el número de ojivas estadounidenses y rusas desplegadas estén en los niveles más bajos desde los 50.

Aunque EU mantiene un arsenal nuclear seguro y efectivo para disuadir a cualquier adversario y asegurar la seguridad de nuestros aliados, he reducido el número y el rol de las armas nucleares en nuestra estrategia de seguridad nacional. También he descartado el desarrollo de cualquier misil de guerra y estreché las contingencias en las que usaríamos o amenazaríamos con usar armas nucleares.

Segundo, estamos fortaleciendo el régimen global incluyendo el Tratado de No Proliferación Nuclear que previene la propagación de armas nucleares. Hemos logrado unir a la comunidad internacional en contra de su propagación, notablemente en Irán. Un Irán con capacidad nuclear hubiera constituido una amenaza inaceptable para nuestra seguridad y la de nuestros aliados y socios. Podría haber desencadenado una carrera armamentista en el Medio Oriente.

Luego de que Irán rechazara inicialmente la solución diplomática, Estados Unidos movilizó a la comunidad internacional para imponerle sanciones, demostrando que los países que no lograran cumplir sus obligaciones nucleares se enfrentarían a las consecuencias.

Después de las negociaciones, Irán acordó un acuerdo nuclear que le cierra cualquier camino hacia un arma nuclear y está siendo sujeto a un régimen de inspección para monitoreo de un programa nuclear. En otras palabras, bajo este acuerdo, el mundo ha prevenido que otra nación pueda adquirir una bomba atómica. Y seguiremos vigilantes para asegurarnos que Irán cumpla sus compromisos.

Tercero, estamos persiguiendo un nuevo marco de referencia para la cooperación civil nuclear a fin de que los países que cumplen sus responsabilidades tengan acceso a energía nuclear pacífica. El banco de combustible internacional que propuse hace siete años está siendo construido en Kazajiztán. Con éste, los países podrán abastecerse de la energía necesaria sin el enriquecimiento de uranio, que podría estar en riesgo de desvíos o robo.

A pesar del progreso, soy el primero en reconocer que aún tenemos cosas por hacer. Dadas las violaciones al tratado INF, seguimos exhortando a Rusia a que cumpla de lleno con sus obligaciones. Junto con nuestro liderazgo militar, sigo creyendo que nuestro masivo arsenal de la Guerra Fría es poco adecuado para las amenazas de hoy en día. Estados Unidos y Rusia que juntos poseen más de 90% del poder nuclear del mundo deben negociar para reducir aún más las reservas.

La comunidad internacional debe mantenerse unida frente a las continuas amenazas de Corea del Norte, incluyendo sus recientes pruebas nucleares y lanzamientos de misiles. Las sanciones adicionales impuestas sobre Pyongyang por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas muestran que las violaciones tienen consecuencias. Estados Unidos seguirá trabajando con sus aliados y socios para una desnuclearización completa y verificable de la península coreana de manera pacífica.

Dije en Praga que alcanzar la seguridad y la paz de un mundo sin armas nucleares no sucederá rápido, probablemente no mientras viva. Pero hemos empezado con el proceso.

Como la única nación que ha utilizado armas nucleares, Estados Unidos tiene una obligación moral de seguir guiando el camino hacia su eliminación. Aun así, ningún país puede lograrlo solo. Debe de ser una labor de todo el mundo.

Tenemos claros los retos, pero creo que nunca debemos de resignarnos al fatalismo de que la proliferación nuclear es algo inevitable.

Barack Obama es presidente de Estados Unidos.