La jornada electoral boliviana concluyó en calma la tarde de este domingo 20 de octubre en unos reñidos comicios en los que los bolivianos debían definir si prolongan hasta 2025 el mandato de Evo Morales, en el poder desde hace 13 años, o deciden cambiar a su primer presidente indígena de izquierda.

Tras el cierre de centros de votación a las 16H00 locales, el vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral, Antonio Costas, dijo que hubo "una concurrencia importante de la ciudadanía" y celebró que el comicio haya transcurrido "con tranquilidad".

Evo Morales es el favorito por un estrecho margen frente a su principal rival, el expresidente Carlos Mesa, según las encuestas. A partir de las 20H00 locales comenzarán a difundirse los primeros resultados en conteo primario.

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La decisión de Evo Morales de postularse para un cuarto mandato es fuertemente criticada por la oposición, que cree que el país podría caer en la autocracia. Foto: Reuters

En caso de que ninguno de los candidatos alcance la mitad más uno de los votos, o logre el 40% de los sufragios válidos con una ventaja de 10 puntos sobre el segundo, los dos primeros más votados deberán ir a un balotaje, el próximo 15 de diciembre.

Mesa, el único de los ocho candidatos opositores a la presidencia que puede hacer tropezar a Morales, reiteró sus temores de fraude. "No confío en la transparencia del proceso (electoral), el Tribunal Supremo Electoral nos ha demostrado que es un brazo operativo del gobierno, nuestra desconfianza es muy alta", afirmó el candidato tras votar en un barrio en el sur de La Paz.

Malestar ciudadano

Morales viene precedido de sus logros sociales y económicos, pero también salpicado por escándalos de corrupción y acusaciones de tomar una deriva autoritaria. Por primera vez desde 2006, no está cantada una victoria abrumadora para él en primera vuelta.

Tras votar en su reducto cocalero del Chapare, el mandatario expresó su "confianza" y optimismo y llamó a los bolivianos a "participar en esta fiesta democrática".

En un cuestionario respondido a la AFP, Mesa denunció que en Bolivia hay "un partido que controla a todos los órganos del Estado incluyendo el electoral" y que "no tiene entre sus principios el respeto a las reglas de la democracia".

La politóloga boliviana María Teresa Zegada dijo a la AFP que "el poder ha sustituido las políticas en beneficio de toda la población por otras que satisfacen a solo algunos sectores" y denunció "persecución a líderes opositores".

Llamados a "rebelión"

La decisión de Morales de postularse para un cuarto mandato es fuertemente criticada por la oposición, que cree que el país podría caer en la autocracia.

En febrero de 2016, los bolivianos le dijeron "no" a una nueva reelección de Morales en un referéndum para cambiar la Constitución, que solo permite dos mandatos. Sin embargo, un año después esa decisión fue anulada por una polémica sentencia de la Corte Constitucional.

Tanto los partidarios del partido oficialista MAS de Morales como de la oposición, algunos de cuyos sectores han llamado a la "rebelión", han prometido salir a la calle en caso de victoria del lado opuesto.

Morales hizo campaña sobre su éxito económico, al mantener un alto crecimiento, una fuerte reducción de la pobreza y un nivel récord de reservas internacionales, que convirtió a Bolivia en uno de los países con la mejor tasa de crecimiento de la región.

Pero "el modelo económico boliviano (basado en la explotación de materias primas), que ha funcionado durante años, ya no es sostenible", advirtió Michael Shifter, del grupo de expertos Diálogo Interamericano en Washington.

Además, los enormes incendios que devastaron un área casi del tamaño de Suiza en agosto y septiembre provocaron la indignación de los pueblos indígenas que acusan a Morales de haber sacrificado la Pachamama (Madre Tierra en quechua), para extender la frontera agrícola y aumentar la producción de carne destinada a China.

Además de presidente y vicepresidente, los 7,3 millones de electores eligen a 166 parlamentarios.

kg