Trump insistió durante varias semanas que su administración no tiene como política la separación familiar en la frontera de Estados Unidos y México, simplemente, dijo, está cumpliendo con la ley. Añadió: “El Congreso es quien puede arreglar” el desastre.

La secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, quien insistió los pasados domingo y lunes que esta crisis no está vinculada a la gestión de Trump, debido a que está amarrada de manos, ahora tendrá que desatarlas ya que la Casa Blanca revertirá la política migratoria supuestamente inexistente.

En medio de una protesta de senadores republicanos y del escenario creado por la Casa Blanca en donde ellos junto a los demócratas tendrían que resolver el problema de la separación forzada de familiares, la administración Trump ha redactado una acción ejecutiva para cambiar la política y mantener unidas a las familias.

La reacción de Trump demuestra la deshonestidad de su persona al haber conformado argumentos falsos mientras más de 2,000 familias sufrían de la tolerancia cero que el fiscal general aplica desde abril.

Con una firma, el presidente demuestra que de él dependía el alivio de la crisis. Algo que se cansó de negar.

La orden ejecutiva equivale a sacar y ondear una bandera blanca en señal de rendimiento y paz.

Algunos republicanos comentaron que la Casa Blanca se había rendido al haber firmado la orden ejecutiva.

En pocas ocasiones, Trump había admitido de manera tácita su manipulación. Nielsen, en particular, tiene que dar varias explicaciones por lo que venía diciendo. Esto fue un capítulo lamentable de la reciente administración y deja claro que todo se trató de una táctica política.