Madrid.- Decenas de miles de españoles jóvenes y viejos, sin trabajo o con él marcharon el domingo por las calles de Madrid para manifestar su indignación por el alto desempleo, la sombría perspectiva económica y los políticos que consideran corruptos o ineptos.

Manifestaciones similares se celebraron en otras ciudades: Barcelona, en el norte; Valencia, en el este; y Sevilla, en el sur. La policía fue puesta en estado de alerta, pues una protesta similar el miércoles en Barcelona se tornó violenta.

El manifestante Antonio Cortés, de 58 años, dijo que las autoridades les están pidiendo a los trabajadores españoles soportar el peso de la crisis financiera.

"¡No nos representan!", corearon algunos de los llamados "indignados" reunidos en la Plaza de Neptuno de Madrid, adyacente al edificio del parlamento español, según reportó la agencia Europa Press. "¡Lo llaman democracia y no lo es!".

"¡Un bote, dos botes, banquero el que no bote!", también gritaban, refiriéndose a que todos los manifestantes tenían que saltar al unísono, y el que no lo hiciera era un banquero.

Casi dos años de recesión han dejado a España con un desempleo de 21.3% el más alto de la eurozona, de 17 naciones y con una deuda soberana enorme.

La tasa de desocupados, que ha crecido más del doble desde el 2007, alcanza el 35% si sólo se consideran a los españoles de entre 16 y 29 años de edad. Muchos jóvenes de alto nivel educativo no pueden encontrar empleo en momentos en que la cuarta economía más importante de la zona del euro sufre un crecimiento lento.

Las protestas comenzaron el 15 de mayo y se extendieron a varias ciudades del país, resonando entre cientos de miles de españoles hartos de recortes salariales y aumentos de impuestos que las autoridades insisten son necesarios para resolver la crisis financiera. Los manifestantes alegan que no deben pagar por una crisis que consideran creada por los bancos y los ricos.

La policía estimó que unos 35,000 manifestantes partieron de seis puntos de Madrid para formar columnas que convergieron en la Plaza de Neptuno. Algunas de las pancartas decían "Marchemos juntos contra la crisis".

El gobierno del jefe de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha abordado la crisis de la deuda al reducir el gasto público, congelando las pensiones, elevando la edad de jubilación y facilitando a las empresas el despido de empleados.

España entró en recesión en el 2008 después de que estalló la burbuja inmobiliaria, que interrumpió una juerga consumista alimentada por crédito fácil.

Aunque el país ibérico no ha necesitado ni buscado un rescate internacional similar al de otras naciones de la eurozona como Grecia, Irlanda y Portugal, sus problemas financieros preocupan a otras capitales europeas, debido al gran tamaño de la economía española.

MANIFESTACIONES EN PARIS

Cerca de 450 "indignados" marcharon este domingo en París para pedir "democracia real" y expresar su solidaridad con Grecia y Portugal frente al "dictado" de la deuda y la economía de mercado, constató un periodista de la AFP.

Compuesta en su mayoría de estudiantes, pero también de obreros y de algunos jubilados, franceses, españoles o portugueses, la marcha avanzó detrás de dos carteles que decían "Indignáos" y "Unanse a nosotros".

"El poder al pueblo, la deuda no es nuestra", se podía leer en un cartel. "No son los inmigrantes ni los sin papeles los que hay que echar, es el capitalismo", decía otro.

"Nos manifestamos contra la dominación de los gobiernos y de las finanzas sobre los individuos, y denunciamos condiciones de vida indignas, la precariedad y el desempleo, el racismo y los recortes presupuestarios en la sanidad", dijo a la AFP Noémie, una estudiante de 19 años.

A su paso por la plaza de la Bastilla, l os "indignados" hicieron una sentada y observaron un minuto de silencio para "rendir homenaje a los pueblos oprimidos de Europa", y recordar su evacuación de esa plaza por la policía el 11 de junio.

Iniciado el 19 de mayo, el movimiento de los "indignados" franceses, que hace eco al nacido cuatro días antes en la Puerta del Sol de Madrid, se presenta como "popular" e "intergeneracional" y rechaza "la democracia representativa" y "una situación económica insoportable".

apr