París. Francois Hollande, el candidato socialista a la Presidencia de Francia, logró ayer una clara ventaja sobre el presidente Nicolas Sarkozy en la primera ronda votación, según encuestas, y se perfila como el favorito para convertirse en el Jefe del Ejecutivo del país rumbo a una segunda vuelta el próximo 6 de mayo.

Las estimaciones de las encuestas, que han sido fiables en elecciones pasadas, indicaron que Hollande obtuvo 28.6% de los votos de la primera ronda en comparación con 27.1% que obtuvo Sarkozy, lo que dio al aspirante socialista un impulso, que los comentaristas afirmaron, será difícil de detener.

En tercer lugar, se colocó Marine Le Pen, del Frente Nacional de extrema derecha, con 18 por ciento.

El resto de los votos se repartieron entre Jean-Luc Melenchon, del Frente de Izquierda, con 11.1%, y seis candidatos menores más.

El conservador Sarkozy, en el cargo desde el 2007, ha conducido a Francia a través de la crisis económica y financiera que ha maltratado a Europa durante cuatro años y que ha significado la reducción del nivel de vida para millones de personas. Al igual que otros líderes europeos, ha sido objeto de duros juicios por parte de la opinión pública mientras la crisis se extendía durante su presidencia y, como resultado de ello, ha permanecido ininterrumpidamente detrás de Hollande (45 contra 55% aproximadamente) en las encuestas que miden las preferencias de la segunda ronda.

Los expertos electorales también afirmaron que Sarkozy, de 57 años, está en desventaja debido a su personalidad burda y su amor por el glamour, lo que probablemente resultará en que un buen número de votantes indecisos, quienes de otra manera habrían sufragado en favor de que se mantuviera en el cargo por un segundo periodo de cinco años, hagan lo contrario.

A pesar de su destreza en campaña, expusieron los expertos, se enfrenta a una batalla cuesta arriba durante las próximas dos semanas y es probable que base la mayoría de sus esperanzas en un debate televisado programado para ocurrir en algún momento antes de los comicios del 6 de mayo.

Los resultados relativamente favorables de Le Pen, quien recientemente sustituyó en el cargo a su muy a menudo escandaloso padre, se trataron de principalmente de una muestra del descontento popular por la presencia cada vez más visible de musulmanes y otros inmigrantes en la sociedad fundamentalmente cristiana de Francia. También reflejó la ira entre algunos franceses de clase trabajadora quienes sienten que han sido defraudados por los partidos políticos tradicionales durante la crisis económica europea, explicaron varios de los especialistas.

Los mismos sentimientos ayudan a explicar los resultados relativamente buenos que obtuvo Melenchon, como una respuesta de extrema izquierda a propuestas como gravar a los ricos a 100%, la confiscación de los bancos y el aumento del salario mínimo.

Después de haber votado por él a manera de protesta en la primera ronda es probable que muchos de sus partidarios opten por Hollande en la segunda ronda, expusieron los expertos electorales.