Estambul. Las noches de insomnio aparecen bajo los ojos de Hatice Cengiz en el momento en que relata los últimos momentos que vio a su prometido antes de que él desapareciera en el Consulado de Arabia Saudita en Estambul cuando intentaba tramitar unos documentos para su boda.

La acompañan dos policías turcos vestidos de civil para su protección; está asustada. “Ya no siento que estoy realmente viva”, dijo. “No puedo dormir. Ya no como”.

Ha pasado casi una semana desde que Cengiz, de 36 años, vio por última vez al hombre con el que planeaba casarse, Jamal Khashoggi, un destacado periodista y crítico del gobierno saudí. Ella es la única testigo de su desaparición en el Consulado.

Ella le dijo que lo esperaba cerca de la entrada principal. “Bien, mi amor”, dijo, antes de girar y dirigirse a la estructura de color amarillo que carece de la grandeza de muchos de los edificios diplomáticos de Arabia Saudita.

Funcionarios turcos aseguran que un grupo de 15 saudíes llegó en dos aviones para llevar a cabo el asesinato.

Los funcionarios sauditas insisten en que Khashoggi dejó el Consulado con vida, a través de una puerta trasera.

De confirmarse su muerte, el suceso representaría un nuevo escalamiento de la represión de Arabia Saudita sobre la disidencia bajo el mandato del príncipe heredero Mohammed bin Salman.

Él se pintaba a sí mismo como un reformador; sin embargo, Mohammed se ha mostrado despiadado al enfrentar a cualquier que desafíe su poder, encarcelando activistas y disidentes.

Khashoggi se convirtió durante el último año en uno de sus críticos más destacados, viviendo en Virginia en un exilio autoimpuesto, y contribuyendo a la sección de Opiniones Globales del diario The Washington Post.

Cuando la policía entrevistó a Cengiz por primera vez, el día en que Khashoggi desapareció, le presentaron una foto captada por una de las cámaras que lo mostraban caminando.

“¿Es él?”, Le preguntaron. Ella confirmó que sí.

Cengiz conoció a Khashoggi durante una conferencia en la que él participó como orador. A ella le interesan los temas geopolíticos del golfo Pérsico.

Se mantuvieron en contacto y la “relación fue mucho más estrecha” cuando él la visitó en Estambul.

Khashoggi estaba relativamente tranquilo cuando se acercaron al Consulado de Arabia Saudita, recordó. Él había dado muestras de preocupación durante la primera visita que hizo al Consulado, una semana antes de su desaparición. “En algún momento dijo: ‘Tal vez es mejor si no voy”, dijo. “Estaba preocupado de que algo pudiera pasar”. Pero él cambió de opinión.

“Necesito saber, ¿dónde está Jamal? Tengo que saber qué le pasó, comenta Hatice Cengiz.