Washington.- Chuck Hagel, un exsenador que debería ser designado este lunes al frente del Departamento de Defensa de Estados Unidos, es un republicano con fama de francotirador, acusado por integrantes de su propio campo de carecer de una cercanía suficiente con Israel y de ingenuidad frente a Irán.

Veterano de la guerra de Vietnam, reacio a comprometer al ejército en conflictos, su misión, si su designación es confirmada por el Senado, consistirá en reducir la dimensión del Pentágono.

De 66 años y rostro marcado, Hagel es un adepto del lenguaje directo, un independiente de espíritu que no ha dudado en fustigar las posturas de su partido respecto a la guerra de Irak.

"Nada en el juramento que presté al entrar en funciones me obliga a obedecer al partido Republicano o al presidente Bush", dijo al asumir como senador conservador por Nebraska, cargo que ocupó entre 1996 y 2008.

Este segundo dirigente republicano designado por Barack Obama para encabezar el Pentágono tras la partida de Robert Gates, cuyo pragmatismo comparte, deberá asumir el recorte de un presupuesto militar a su juicio "inflado", la organización del retiro de Afganistán y el seguimiento estrecho de la situación en Irán y Siria.

Aún antes de que se conocieran oficialmente las intenciones de Obama de designarlo, sus oponentes salieron al cruce de ese proyecto en la prensa.

A Hagel se lo señala por no haber acompañado en todo momento al aliado israelí o se lo acusa de ingenuidad, por su oposición en el pasado a las sanciones contra el régimen de Teherán. Para el Washington Post, Hagel es una "mala opción en un mal momento".

Algunos parlamentarios le reprochan igualmente su carencia de tacto, "la manera en que expresa sus opiniones, las posiciones que asume", según Michael O'Hanlon, analista militar en la Brookings Institution.

Respecto al conflicto en Irak, este hombre, que integró la lista de potenciales vicepresidentes de George W. Bush, consideró la acción del gobierno republicano "más que lamentable" y estimó que el envío de refuerzos a ese país a partir de 2007 representó la apuesta "más peligrosa en materia de política extranjera desde Vietnam".

EN VIETNAM, JUNTO A SU HERMANO

Chuck Hagel creció en una familia pobre, con un padre alcohólico y a menudo violento, y se forjó en el ejército, en Vietnam, donde sirvió como sargento en la misma unidad de infantería que su hermano menor Tom. Fue herido en dos oportunidades en la jungla del delta del Mekong y recibió otras tantas medallas Purple Heart.

Tom y Chuck se salvaron la vida mutuamente en esas batallas, de las cuales Tom conserva la cicatriz de una terrible quemadura en el rostro.

Al regresar de Vietnam, deambula por trabajos de escasa envergadura hasta que ingresa al equipo de un senador por Nebraska, en el que brilló.

El presidente Ronald Reagan lo designa número dos del ministerio de Veteranos de Guerra, del cual se aleja por discrepancias con los recortes de las pensiones de los soldados. Una vez en el sector privado, crea una empresa de telefonía móvil que lo convierte en millonario.

Tras su elección al Senado ingresa a la comisión de Relaciones Exteriores de ese cuerpo, en la que traba amistad con el republicano John McCain, el demócrata Joe Biden e incluso con Barack Obama, al cual acompaña en viajes a Irak y Afganistán.

En 2008, luego de descartar presentarse como candidato a la presidencia, se niega a apoyar a John Mccain, cuyas posturas belicistas lo sublevan, y declara estar dispuesto incluso a constituir una fórmula junto a Obama si éste se lo propusiera.

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