Khost. LA GUERRA en Afganistán está regresando a la región donde empezó: la violenta zona oriental de la frontera con Pakistán, donde el Talibán y Al-Qaeda se deslizaron fuera del alcance de EU hace una década y establecieron la base de su insurgencia desde entonces.

En el sur de Afganistán, Estados Unidos ha tenido éxito en el último año en arrebatar al Talibán porciones de las provincias de Kandahar y Helmand; sin embargo, los altos mandos estadounidenses reconocen que falta mucho para penetrar en las regiones del este, en donde los insurgentes combaten al amparo de escarpadas montañas, transportan caravanas de camiones llenos de armas a través de rutas prohibidas y se refugian en Pakistán para evitar ser capturados.

Hasta hoy, el enfoque de EU ha sido en el sur, donde tiene 38,500 tropas, comparadas con las 31,000 que despliega en el este. Las tropas en la región oriental han tenido que soportar una parte desproporcionada de las bajas en los últimos meses y partes de los territorios que ya controlaba el gobierno afgano han sido recapturadas por el Talibán tras el retiro de tropas estadounidenses de posiciones remotas.

En realidad, no hemos enfocado nuestra energía y esfuerzos en el este de Afganistán , reconoce el general del Ejército, David Rodríguez, segundo en la escala jerárquica de la OTAN en la región. Ello se debe a que no es posible tener varios puntos focales a la vez .

Ahora, al concentrarse más en el este, los mandos militares de EU esperan poder detener el flujo transfronterizo de combatientes del Talibán y de la red Haqqani, que operan desde los distritos débilmente controlados por el gobierno de Pakistán. Al elevar la prioridad de la región oriental, EU tendrá más acceso a la vigilancia.   

Lo que complica el nuevo enfoque de la guerra es que a partir del mes próximo, el presidente Obama está comprometido a dar inicio al retiro de tropas. Con una menor capacidad combativa, los comandantes enfrentarán el dilema de mantener las posiciones ganadas en el sur y reforzar las operaciones en el este.

En los últimos seis meses, 64 soldados han muerto en el este, contra 67 en el sur, a pesar de que el sur tiene 7,500 soldados más.

Algunos estrategas de Washington plantean que el este afgano se convierta en el principal teatro de operaciones, pero el general Rodríguez rechaza que dicha estrategia vaya a ser aprobada.

Los mandos estadounidenses insisten en que nunca se logrará una victoria definitiva en la zona mientras el gobierno de Pakistán mantenga una actitud benigna contra los insurgentes.