Washington. Dos días después de que iniciara su viaje transatlántico a bordo de un pequeño barco vela sustentable, la activista del clima de 16 años Greta Thunberg ya está navegando por mares agitados por críticas y un diluvio de ataques en Internet.

La adolescente sueca zarpó el miércoles en un viaje de casi 5,000 kilómetros de distancia, desde Plymouth, Inglaterra, a Nueva York, donde planea asistir a la Cumbre de Acción Climática de las Naciones Unidas, que se llevará a cabo en septiembre.

Thunberg está haciendo el viaje a bordo del velero Malizia II, de 60 pies y de carbono neutral.

Los viajes aéreos emiten tanto dióxido de carbono anualmente como algunas de las principales economías del mundo, según Tristan Smith, profesor del Instituto de Energía del University College de Londres. Los cruceros también son importantes emisores.

Un viaje en velero es un método inusual de transporte intercontinental en el siglo XXI, por lo que el viaje de Thunberg ha llamado la atención de todo el mundo.

Arron Banks, un empresario británico que financió la campaña del Brexit, escribió en Twitter que le parece una calamidad el viaje de Thunberg, porque “en agosto ocurren accidentes en yates anormales”.

La parlamentaria del Partido Verde, Caroline Lucas, dijo que las palabras de Banks “me enferman el estómago”. El empresario dijo que se trataba de una broma.