Sevare. Respaldados por helicópteros y paracaidistas franceses, soldados malienses entraron ayer a la legendaria ciudad de Tombuctú, después que los militantes vinculados a Al-Qaeda dominaran la ciudad en un reino de terror durante casi 10 meses, huyeran hacia el desierto y prendieran fuego a una biblioteca, que contenía miles de manuscritos que datan de la Edad Media, en su huida.

El coronel francés Thierry Burkhard, principal portavoz militar en París, anunció que no hubo combates con los islamistas, pero que las fuerzas francesas y de Malí todavía no controlan la ciudad.

Aun así, hubo celebración entre los miles de residentes que huyeron de Tombuctú antes que vivir bajo la estricta y despiadada ley islámica, y la extrema pobreza que se agravó luego de que la industria del turismo fuera destruida.

Para el corazón de la gente del norte de Malí es un alivio; finalmente llegó la libertad , afirmó Cheick Sormoye, residente de Tombuctú que huyó a Bamako, la capital.

Tombuktú, una ciudad de edificios con paredes de barro y 50,000 personas, fue durante siglos un centro de enseñanza islámica y un importante centro de comercio en medio de las rutas de caravanas de África del Norte que transportaban esclavos, oro y sal. En Europa, la leyenda afirma que era una ciudad de oro. Hoy, para muchos su nombre es sinónimo de los confines de la tierra.

Ha sido el hogar de unos 20,000 manuscritos irremplazables, algunos que datan del siglo XII. No se supo de inmediato cuántos fueron destruidos en el incendio que fue prendido recientemente en un acto de venganza de los islamistas antes de su retirada.

Michael Covitt, presidente de la Fundación Maliense de Manuscritos, llamó al incendio una profanación a la humanidad .