Fessenheim.- Miles de manifestantes formaron el domingo una cadena humana fuera de la planta de energía nuclear más vieja de Francia para exigir que sea cerrada, justo cuando el gobierno estudia la posibilidad de extender su vida útil por una década.

La planta de Fessenheim, en Alsacia, se ha convertido en un punto álgido en el renovado debate sobre la seguridad nuclear en Francia, después de la catástrofe de Fukushima en Japón.

Su ubicación cerca de la frontera alemana también ha hecho de Fessenheim un punto de tensión entre Francia, que depende fuertemente de sus 58 reactores nucleares, y Alemania, que ha decidido abandonar la esa energía.

La ministra de Ecología, Natalie Kosciusko-Morizet, dijo el viernes que no tomarían un decisión hasta que se presenten en julio los resultados de un informe del organismo de seguridad nuclear.

Cerca de 5,000 manifestantes mayormente alemanes se extendían el domingo a lo largo de cuatro o cinco kilómetros de la planta, en una protesta organizada por asociaciones de franceses, suizos y alemanes, apoyados por los partidos socialistas y verde de Francia.

El reactor número 1 de Fessenheim ha estado en servicio desde 1977. La planta es operada por el grupo francés de energía EDF.

Los manifestantes temen que el sitio sea vulnerable a terremotos e inundaciones, mientras EDF y la autoridad nuclear francesa dicen que esto ha sido tenido en cuenta en el diseño de la planta y que los riesgos son evaluados con regularidad.

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