Bruselas. Las dudas sobre la capacidad de Facebook para hacer frente a la desinformación en los procesos electorales han provocado la reacción de las instituciones europeas.

Y la primera consecuencia ha sido la transparencia de la compañía californiana sobre la publicidad electoral. La campaña de los partidos ha llegado a la nube y entre quienes apuestan fuerte por ella hay varias sorpresas: el partido español Podemos, partidos británicos que no durarán mucho por Estrasburgo o el regreso de Silvio Berlusconi.

Hace apenas un año de uno de los momentos más complicados de la historia de Facebook en su breve andadura por el continente europeo. El 28 de mayo del 2018, Mark Zuckerberg, presidente del gigante norteamericano, se sentaba en el Parlamento Europeo para explicar a las autoridades comunitarias las brechas de seguridad, como el caso Cambridge Analytica, que habían dejado al descubierto los datos de miles de ciudadanos en el viejo continente.

Dos semanas atrás, la compañía californiana se enfrentaba a su segundo examen en suelo europeo, las elecciones del 26-M.

Entre otras medidas, se estableció la necesidad de controlar la publicidad electoral de plataformas tipo Facebook, Twitter e Instagram, y ofrecer más transparencia en cuanto al origen y cantidad que se invierte en estas compañías.

En total, desde el 1 de marzo hasta el propio 26-M, en toda Europa se invirtieron más de 23.5 millones de euros en publicidad electoral en Facebook, lo que lo convierte en actor fundamental en el desarrollo de las nuevas campañas electorales. Y la institución que más ha invertido en esta campaña ha sido el propio Parlamento Europeo, que gracias a los 3 millones de euros destinados a su campaña en esta red social ha conseguido la participación más alta en los últimos 20 años.

El partido Podemos fue el segundo ente público con más inversión en Facebook: 751,000 dólares, aunque tiene una explicación: en España además de las elecciones europeas tuvieron lugar las generales y municipales.