Milán.- ¿Italia es un país ingobernable? ¿Desperdicia los fondos europeos? ¿Vive la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial? El expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, considerado como un mesías por los italianos, deberá enfrentar enormes desafíos.

Los siguientes son los principales temas que el banquero italiano tendrá que encarar si logra formar un gobierno.

Una economía maltrecha

La tercera economía de la zona euro resulta duramente golpeada por los efectos de la pandemia de coronavirus.

La península sufrió una de las peores caídas del PIB de la zona euro en 2020, del 8.9 por ciento. Primer país afectado por la pandemia en Europa, decidió un severo confinamiento en marzo y abril lo que paralizó gran parte de su tejido económico.

Con la flexibilización de las medidas, la economía arrancó en el tercer trimestre (+16%), pero se volvió a hundir en el cuarto (-2%) debido a al segundo brote de la pandemia.

"El Covid-19 agravó la crisis económica de Italia, que sigue siendo el enfermo de Europa", aseguró a la AFP Fabio Pammolli, profesor de economía del Politécnico de Milán.

Reactivar la máquina

Para reactivar la máquina, Roma cuenta con un plan de más de 200,000 millones de euros (240,000 millones de dólares) financiados por la Unión Europea. Una acalorada controversia sobre el uso de esos fondos dividió la coalición de centroizquierda-antisistema en el poder.

Matteo Renzi, que retiró su apoyo generando la crisis política y la renuncia del jefe de gobierno Giuseppe Conte, pide que el plan sea modificado, con menos ayudas sociales, más inversiones y reformas estructurales.

Con la posible llegada al poder de Mario Draghi muchos recuerdan unas de sus frases célebres: "la deuda es mala si se utiliza para fines improductivos".

El retraso en la elaboración del plan ha suscitado preocupación en Europa, que con la llegada de Draghi se aplacó.

"Si hay una persona capaz de tranquilizar a Bruselas sobre la determinación de Italia de implementar el plan de reconstrucción, es él", comenta Pammolli, quien lo considera un líder carismático para el viejo continente, comparable a la alemana Angela Merkel.

Presidencia del G20

Este año Italia asume la presidencia del G20, que agrupa a las veinte mayores economías del mundo. Ese importante evento generalmente sirve como vitrina para el país organizador.

En el caso de Italia, en medio de la crisis política, la presidencia corría el riesgo de convertirse en un fiasco.

"El prestigio internacional de Mario Draghi le da a la presidencia italiana un peso notable. El país podrá volver a jugar en el tablero de ajedrez geopolítico después de años de inestabilidad", subrayó Pammolli.

Una deuda pública explosiva

A lo largo de numerosos años, Italia ha acumulado una deuda colosal de casi 2.6 billones de euros (3.1 billones de dólares), que representaba el 158% del PIB a finales de 2020, la mayor de la zona del euro detrás de Grecia. La Unión Europea suspendió las reglas para la disciplina presupuestaria en 2020, una medida sin precedentes adoptada debido a la pandemia.

Pero esa medida no es para siempre. "Al conocer perfectamente el funcionamiento del BCE, Mario Draghi es la persona que puede negociar una posible reestructuración de la deuda del país", estimó John Plassard, especialista en inversiones de Mirabaud.

Riesgo de un estallido social

La tasa de desempleo de Italia volvió a aumentar en diciembre, alcanzando el 9%, muy por encima del promedio de la zona del euro. Peor aún, para los jóvenes de 15 a 24 años, alcanzó el 29.7 por ciento.

Según el sindicato agrícola Coldiretti, el número de italianos que pide ayuda alimentaria aumentó de más de un tercio en 2020 para llegar a 3.7 millones de personas, es decir que el Covid-19 generó un millón más de "nuevos pobres".

Además "a fines de marzo se acaba el congelamiento de los despidos" decidido por la pandemia, lo que conlleva el riesgo de "graves tensiones sociales", reconoció a la AFP Lucio Lamberti, profesor de estrategia de la Escuela Politécnica de Negocios.