Antes del discurso de Obama, en el que avalará algunos nuevos límites sobre la recopilación de registro telefónicos aunque nada amplio ni sustancioso e invocará al Congreso para ayudar a moldear el futuro del programa, vale la pena echar un vistazo a la opinión del público estadounidense. Aquí hay cuatro cifras provenientes de una encuesta hecha por The Washington Post y ABC News noviembre, así como un sondeo hecho por Gallup en diciembre, los cuales ilustran los sentimientos de los estadounidenses, junto con lo que éstos podrían significar para Obama:

* El 60%: la proporción de estadounidenses quienes creen que el que Edward Snowden haya expuesto los programas de vigilancia perjudica la seguridad nacional, según la encuesta. Esto significó un aumento de 11% desde julio. Si bien existen serias preocupaciones acerca de la privacidad con respecto a los esfuerzos de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su sigal en inglés), no es como si el Presidente se dirigiera a un país que apoya a Snowden o a su causa. (Más de la mitad de los estadounidenses ha dicho que Snowden debe ser juzgado por cometer un crimen). Es importante considerar eso a futuro. Obama probablemente explicará por qué es importante mantener en secreto la información clasificada. Pero él no tiene que abundar en ese punto porque los estadounidenses ya ven como un riesgo que dicha información se filtrara.

* El 68%: de los encuestados, casi 70% refirió que la vigilancia de la NSA sobre los registros de llamadas telefónicas y el tráfico de Internet invade los derechos de privacidad de algunos de los estadounidenses, según la encuesta del Post y ABC. En esto radica el desafío de Obama: ¿Cómo vender al público la idea de mantener un programa de espionaje telefónico que ha provocado profundas preocupaciones sobre la privacidad?

¿Acaso los límites en el programa cambiarán las opiniones de los estadounidenses? Obama ciertamente confía en que así será.

* El 53%: más de la mitad de los estadounidenses dijo desaprobar la forma en la que Obama ha manejado las actividades de vigilancia de la NSA, en comparación con sólo 35% que dijo aprobarla. Ésa es la base con la que Obama está trabajando y hoy tendrá su siguiente gran oportunidad para mejorar su posición. Hasta ahora, Obama ha luchado para calmar los ánimos entre sus más ardientes simpatizantes. Sólo 56% de los demócratas aprobaba su gestión en el tema de la vigilancia de la NSA; 28 puntos porcentuales por debajo de su marca de aprobación general entre sus compañeros partidarios.

* El 2%: los programas de la NSA no fueron nombrados entre la lista de los grandes fracasos de Obama en la encuesta de Gallup. Es más, sólo 2% mencionó algo cercano al tema ( agredir los derechos/sobrepasar los poderes constitucionales ). No hay duda de que las revelaciones sobre los programas lastimaron la popularidad de Obama en lo que resultó ser el peor año de su presidencia. Sin embargo, no se trata de su mayor problema político. Así que no importa lo que Obama diga hoy, es muy probable que no haya un cambio radical en su popularidad como resultado.