Vladimir Putin emergió ayer como el virtual ganador de la Presidencia de Rusia, según los resultados preliminares y encuestas de salida, mientras que las quejas generalizadas de fraude continuaron contaminando el resultado. Con cerca de un cuarto de los votos escrutados, Putin se mantuvo a la cabeza con casi 63 por ciento.

Sus cuatro competidores se quedaron muy atrás. Si los resultados preliminares se mantienen, no será una sorpresa.

Mucho antes de que se cerraran las urnas, monitores independientes, así como el Partido Comunista informaron de numerosos casos en todo el país de votos múltiples, abuso de votos por correo y obstrucción a la labor de los observadores electorales.

Si estas acusaciones son respaldadas por pruebas plausibles, arrojarían nuevas dudas sobre la legitimidad de una elección en la que el primer ministro, Vladimir Putin, se espera gane con facilidad. El fraude electoral durante la votación parlamentaria en diciembre fue tan descarado que todas las irregularidades más pequeñas durante esta elección serán seguramente aprovechadas por los organizadores de la oposición.

De hecho, en Moscú ocurrieron las peores violaciones en las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre, la fuerte participación de los observadores electorales parecía haber puesto un freno a la descarada manipulación de votos, pero los activistas reunieron decenas de denuncias en todo el país. Alexei Navalny, un bloggero en una cruzada contra la corrupción, twitteó que la votación de ayer estuvo tan viciada como la de diciembre. El grupo de monitoreo, Golos, afirmó que había recibido 3,000 quejas.

Putin, que ha gobernado a Rusia por 12 años, primero como Presidente y luego como Primer Ministro, ya se enfrenta a un cambio significativo provocado principalmente por el disgusto por la corrupción y la ilegalidad oficial en la actitud del público. Aunque Putin no se enfrentó a una seria oposición en la votación de ayer, si la conducta de esta elección es percibida como excesivamente torcida, hará significativamente más complicada su labor de gobernar durante los próximos seis años.

Pese a que los votantes reconocieron que Putin se dirigía hacia la victoria, muchos de los entrevistados ayer expresaron su determinación de tomar la votación en serio.

Julia Stavskaya expuso que ella no votó en años anteriores, pero que esta vez era crucial pese a los resultados probables.