Los griegos tendrán que luchar con un dilema crucial cuando vayan a las urnas, por segunda ocasión en pocos meses, el 17 de junio para elegir a un nuevo gobierno.

El resultado podría determinar si Grecia se mantiene con el pesado recorte presupuestal requerido dentro de los términos de un rescate internacional o si rechaza la llamada austeridad fiscal impuesta por el resto de Europa. Si los griegos eligen este último, se arriesgan a la expulsión de la zona euro, lo que probablemente induciría a más pesares a una economía que ya vive su quinto año de recesión.

La incertidumbre en Grecia ha pendido de los mercados financieros mundiales durante meses y los analistas afirman que las elecciones del próximo domingo no llevarán a una rápida resolución. Pero la elección ayudará a determinar si la crisis financiera que ha afectado a Europa durante más de dos años llega lentamente a estar bajo control o a punto de ponerse peor.

¿Por qué Grecia está de nuevo en las noticias?

En pocas palabras, la votación del 17 de junio es vista como un referéndum sobre el euro.

Grecia se aseguró en marzo un segundo paquete de rescate de miles de millones de euros formado por préstamos y la reestructuración de su deuda. Este rescate vino con medidas de austeridad más duras, como recortes en los salarios del sector público y en las pensiones, los cuales el país se esfuerza por cumplir.

Los recortes han dejado a la economía sumida en una profunda recesión. Enfurecidos por la aparentemente interminable tortura, los griegos se alejaron de los dos partidos tradicionales: el conservador Nueva Democracia y el socialista Pasok en las elecciones del mes pasado. En su lugar, votaron por los partidos más radicales que prometieron sacar al país de su plan de rescate y de los acuerdos de austeridad.

Pero si el país renuncia a los términos del rescate, los socios internacionales de Grecia podrían dejar de ofrecer los préstamos de los que depende el país. Eso podría conducir al país al default y lo forzaría a salir de la zona euro, un movimiento podría debilitar el euro y enviar ondas de choque a través del sistema financiero mundial.

¿Qué pasaría con Grecia si deja la zona euro?

Ningún país la ha dejado y no hay procedimientos en el gran libro de reglas de la Unión Europea para expulsar a ningún país. Pero si Grecia abandona el euro, entonces no tendría más remedio que comenzar a imprimir su propia moneda, el dracma, para pagar su camino fuera de la zona.

Esa medida afectaría dura y rápidamente al pueblo griego, de acuerdo con la Fundación para la Investigación Económica e Industrial. El nuevo dracma perdería la mitad o más de su valor frente al euro. Esto haría subir la inflación y minaría el poder adquisitivo de la media griega. Al mismo tiempo, la producción económica del país podría caer, lo que dejaría a más personas sin trabajo, donde uno de cada cinco ya está desempleado. Los precios de los bienes importados aumentarían vertiginosamente, lo que los pondría fuera del alcance de muchos.

Sin embargo, hay algunos analistas que dicen que un dracma más débil haría a las exportaciones griegas más baratas y competitivas, y podría ayudar a que la economía comience a crecer de nuevo. Empresas fuera de Grecia podrían ser atraídas por la mano de obra y los bienes raíces más baratos, animándolas a mover las plantas de producción.

Grecia es una economía tan pequeña. ¿Por qué importa su participación en el euro?

Es cierto que la economía de Grecia representa aproximadamente 2% del total de la producción económica de la eurozona. Pero si Grecia se sale de la zona euro, los inversionistas se pondrían nerviosos por el hecho de que otros países económicamente inestables, como Italia, podrían también irse. Es probable que ese miedo incrementaría potencialmente los costos de endeudamiento para éstos y otros países a niveles que les obligarían a buscar rescates internacionales.

Europa entonces se vería atrapada en un círculo vicioso.

Los bancos europeos que mantienen gran parte de los bonos gubernamentales en el continente serían significativamente más débiles y más reacios a prestarse entre sí.

¿Qué es lo que podría ocurrir el 17 de junio?

Los observadores del mercado y otros políticos europeos están preocupados de que Syriza, el partido que ocupó el segundo lugar en las elecciones de mayo con una candidatura antiplan de rescate, podría obtener un mejor resultado esta vez. Alexis Tsipras, el carismático líder del partido, se ha comprometido a cancelar el acuerdo de rescate internacional de Grecia si gana.

Tanto el Pasok y Nueva Democracia se han comprometido a tratar de renegociar partes del plan de rescate en un esfuerzo por estimular la moribunda economía de Grecia. Sin embargo, no son partidarios de bajarle el interruptor al acuerdo e insisten en que la prioridad principal es mantener a Grecia en el euro, algo que 80% de los griegos quiere.

Para formar un gobierno, el partido ganador o coalición necesita mantener un mínimo de 151 de los 300 escaños del parlamento. Cualquiera que sea el partido que llegue primero obtendrá una bonificación de 50 escaños en el Parlamento en la ley electoral griega. Sin embargo, es muy poco probable que cualquiera de los partidos gane los suficientes escaños para lograr la mayoría absoluta, lo que significa que habrá una nueva ronda de negociaciones para formar una coalición gobernante.