Túnez. El presidente tunecino Kais Saied destituyó el día de ayer 26 de julio, al ministro de Defensa tras una jornada de enfrentamientos por su decisión en la víspera de suspender la actividad parlamentaria y destituir al primer ministro, sumiendo a la joven democracia en una crisis política.

Después de un domingo de manifestaciones en numerosas ciudades contra la gestión de la pandemia de coronavirus del gobierno de Hichem Mechichi, el presidente Saied destituyó al primer ministro y anunció que "suspendía" la actividad del Parlamento durante 30 días.

Asimismo, anunció que se hará cargo del poder ejecutivo "con la ayuda del gobierno", asignándose la competencia de nombrar ministros.

Ayer, la presidencia de la República anunció en un comunicado la destitución de Ibrahim Bartaji, ministro de Defensa, y de Hasna Ben Slimane, que era portavoz del gobierno, ministro de la Función Pública y ministro interino de Justicia.

El partido gobernante, Ennahdha -de orientación islamista-, criticó duramente la medida de Saied, que denunció como "un golpe de Estado contra la revolución y contra la Constitución".

Por contra, la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), una influyente central sindical, apoyó implícitamente las decisiones indicando que eran "conformes" a la Constitución, aunque pidió la continuación del proceso democrático más de una década después del levantamiento que terminó con la dictadura de Zine el Abidine Ben Alí.

"Es hora" que los responsables de la situación "degradada" del país "asuman sus responsabilidades", estimó este sindicato.

Preocupación internacional

En el extranjero, Turquía, aliada de Ennahdha, pidió que se restaure la "legitimidad democrática" y Alemania reclamó el "regreso del orden constitucional lo más rápidamente posible".

Asimismo, Berlín también exigió el "respeto de las libertades civiles, que es uno de los logros más importantes de la revolución tunecina" de 2011, que suele ser presentada como la única exitosa de la Primavera Árabe.

El temor a este retroceso se acentuó tras el cierre el día de ayer por parte de la policía de las oficinas de la cadena catarí Al Jazeera en la capital, sin mandato judicial ni otra explicación que la aplicación de "instrucciones".

Varios centenares de simpatizantes de Saied y de Ennahdha se enfrentaron mutuamente ayer con piedras y botellas delante del Parlamento, en la ciudad de Túnez.

Rached Ghannouchi y el presidente Saied se hallan inmersos en un pulso político desde hace seis meses, que ha paralizado el gobierno y perturbado a los poderes públicos, en medio de la ola de contagios de Covid-19 que sacude Túnez desde principios de julio.