El director del FBI, James Comey, pidió al Departamento de Justicia emitir una aclaración sobre la acusación de espionaje que hizo el presidente Donald Trump en contra del expresidente Barack Obama. Al día de hoy no ha habido respuesta alguna por parte de las oficinas del fiscal Jeff Sessions.

Comey elaboró la solicitud el pasado fin de semana en que Trump tuiteó que en sus oficinas había cables destinados a espiar sus llamadas telefónicas. La Casa Blanca oficializó el enfado presidencial a través de un comunicado en el que revelaba la petición de una investigación al Congreso sobre los hechos.

Es importante recordar que el enfado de Trump fue detonado por nuevas revelaciones sobre los vínculos del gobierno ruso con gente del primer círculo de Trump, en este caso, involucra a Jared Kushner, el yerno del presidente.

Rusia se distancia

El vocero del presidente ruso Vladimir Putin, Dmitry Peskov, tomó la palabra para distanciar al Kremlin de la afirmación de Trump de que Obama ordenó escuchas telefónicas durante la campaña electoral.

Peskov dijo a los reporteros que el Kremlin no tendría que haber estado vinculado de ninguna manera con los asuntos internos de Estados Unidos y que no tiene la menor inclinación ni intención de estar asociado con estos asuntos .

Desde hace meses, Trump ha enfrentado interrogantes y dudas sobre los lazos de su equipo de campaña con Rusia. Las revelaciones sobre los contactos de sus ayudantes con el embajador ruso le costaron a Michael Flynn su trabajo como asesor de seguridad nacional.

Sin pruebas

La acusación de Trump en contra de Obama fue hecha sin aportar pruebas. El domingo, James Clapper, quien ocupara la dirección de Inteligencia Nacional durante el último gobierno de Obama, comentó que no realizó ningún operativo de espionaje en contra del entonces candidato y posterior presidente electo, Donald Trump.

Los comités del Congreso en la Cámara de Representantes y el Senado están investigando la supuesta injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos y los supuestos vínculos entre el primer círculo de Trump con el gobierno ruso a través del embajador Sergey Kislyak.

Inicio de la batalla

El 6 de enero, las agencias de espionaje publicaron un informe donde concluían que Rusia había llevado a cabo ciberataques y otras medidas activas con la intención de ayudar a Trump y dañar la campaña de Hillary Clinton. Al suceso se le puede considerar como el inicio de una batalla entre Trump y las agencias de Inteligencia.

El 21 de enero, un día después de tomar posesión, Trump estuvo en las oficinas de la CIA. Todos pensaron que fumaría la pipa de la paz. No fue así.