Los informes sobre los 400 millones de dólares pagados en efectivo al gobierno de Irán, poco después de que cuatro estadounidenses fueran liberados del país, en enero pasado, ha dado nueva vida a las críticas sobre que Washington pagó por un rescate.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul D. Ryan, fue uno de los primeros en lanzarse contra el supuesto pago de un rescate -reportado por primera vez por el Wall Street Journal- señalando que se habían comprobado las sospechas de que el gobierno de Obama intentó ocultar un pago por los cuatro estadounidenses, entre ellos el reportero del Washington Post, Jason Rezaian.

Pero de hecho, el dinero se destinó a resolver una reclamación iraní de décadas sobre el pago de 1,300 millones de dólares en concepto de interés.

Los fondos fueron depositados por Irán antes de la revolución de 1979, para comprar equipo militar de Estados Unidos, y se congelaron durante el gobierno de Jimmy Carter tras la toma de rehenes estadounidenses en la embajada del país en Teherán. Irán ha estado tratando de recuperar el dinero desde entonces. La Casa Blanca indicó que el pago de 400 millones de dólares a Irán no fue como parte del rescate de cinco rehenes estadounidenses.

En 1981, como parte de un acuerdo para liberar a los 52 rehenes de la embajada, Irán recibió ?3 millones de dólares de sus 12,000. El resto se utilizó para pagar a los acreedores estadounidenses o para cubrir los juicios contra Irán; el pago de 400 millones en enero fue uno de esos casos.