Internet, en particular los blogs de tendencia izquierdista en Estados Unidos, son un hervidero debido a una historia publicada en el periódico mexicano El Universal, que alega que Estados Unidos realizó acuerdos secretos con uno de los mayores cárteles de la droga de México. La naturaleza de dichos acuerdos cambian según el medio angloparlante que se lea; sin embargo, dentro de las narraciones más extremas y de gran circulación se expone que EU permitió que el Cártel de Sinaloa contrabandeara de miles de millones de dólares en drogas y le concedió inmunidad a dicha organización, lo mismo que un libre tráfico de estupefacientes , a cambio de información sobre los cárteles rivales.

Ciertamente suena perturbador. El Cártel de Sinaloa es uno de los más poderosos de México. Es una empresa criminal masiva con influencia sobre vastas extensiones del territorio, es responsable por la mayoría del caos que reina en México, así como del extenso tráfico de drogas hacia Estados Unidos. La idea de que EU haga alianzas secretas con esta organización parece confirmar muchas de las peores percepciones sobre la política exterior estadounidense y el papel de Washington en el mundo.

No obstante, no está claro que los hechos presentados en este caso lo demuestren. Cualquier cosa es posible. Pero, basándose en la información y los análisis disponibles en la actualidad, la historia, tal y como fue publicada, parece dudosa. Aquí hay varias razones del porqué.

En primer lugar, hay que poner atención en la fuente. La investigación de El Universal presentó una gran cantidad de documentos de la Corte que parecen confirmar que EU ha tenido informantes dentro del Cártel de Sinaloa y que esos informantes han brindado información que ayudó a EU a incautar las drogas, a menudo de los cárteles rivales. Eso parece ser muy probable.

Cuando la historia se vuelve un poco más compleja es cuando involucra las denuncias de que EU prometió no interferir con las operaciones del Cártel de Sinaloa ni procesar a los líderes de dicha organización delictiva. La fuente para esa afirmación es la defensa de Vicente Zambada Niebla, un oficial de alto rango en el cártel (e hijo de uno de los líderes), quien fue detenido en el 2009. Zambada Niebla había estado trabajando como informante de la DEA y sus abogados aseguran que había acordado inmunidad para prácticamente todo el cártel y por lo tanto no podía ser encarcelado. Tal vez se le puede creer o tal vez no; sin embargo, la evidencia es escasa y sus afirmaciones aportan al argumento de que él no debería ir a la cárcel por presuntamente traficar más de 1,000 millones de dólares en cocaína y heroína.

En segundo lugar, el propio caso de Zambada Niebla parece contradecir sus afirmaciones de una conspiración estadounidense. El miembro del Cártel de Sinaloa fue detenido pocas horas después de reunirse con los representantes de la DEA a quienes suministraba información. Si los funcionarios estadounidenses hubieran hecho realmente este acuerdo, entonces, ¿por qué habrían de detener a una de sus fuentes de mayor jerarquía dentro de la organización? El caso de Zambada Niebla, en efecto, aporta a las afirmaciones de que EU tenía informantes dentro del Cártel de Sinaloa, pero no que los había comprado con permitir libremente miles de millones de dólares en empresas criminales.

En tercer lugar, Zambada Niebla ha estado encerrado desde el 2009. Se ha afirmado que funcionarios estadounidenses le permitieron operaciones libres al Cártel de Sinaloa del 2000 al 2012 y que su coordinación estuvo en su apogeo desde el 2006 hasta el 2012, pero no está claro cómo es que Zambada Niebla podría saber acerca de los tratos secretos de su organización después de su detención. Más concretamente, una serie de reportajes han insinuado que el presunto acuerdo del 2000 al 2012 coincidió con un aumento en la actividad de cártel en el 2006, sugiriendo al parecer que EU tuvo responsabilidad directa en ello. Una vez más, no está claro cómo Zambada Niebla sería capaz de juzgar esto tras las rejas y después de su detención en el 2009.

En cuarto lugar, que EU mantenga informantes dentro del Cártel de Sinaloa no significa que está colaborando con ellos. InSightCrime, que sigue a la actividad criminal organizada en América Latina, publicó una refutación bastante clara a las historias alarmistas.

Las revelaciones detalladas muestran que EU continúa trabajando con elementos criminales como parte de los esfuerzos antinarcóticos , escribe Charles Parkinson de InSightCrime. Ésta no es una conspiración para proteger o favorecer a ciertos grupos; es una táctica empleada por la DEA y otras agencias de Estados Unidos para permitir que se concentren los esfuerzos en objetivos prioritarios y les permita construir procesos legales sólidos . En otras palabras, tener un informante en el Cártel de Sinaloa no implica que EU le dio luz verde a esta organización para negociar con drogas y sembrar el caos en el continente.

En quinto lugar, ser un informante de EU no significa que se tiene una carta blanca. Eso obviamente fue cierto para Zambada Niebla, quien fue detenido pocas horas después de charlar con la DEA. Pero, como indica Parkinson, EU todavía puede trabajar activamente en contra de un cártel mientras le extrae información, eso incluye a sus propios informantes. Destaca, por ejemplo, que EU trabajó con líderes de los cárteles colombianos rivales cuando quería ir tras Pablo Escobar a principios de la década de 1990. Después de abatir a Escobar, EU dirigió su atención a los mismos líderes de los cárteles que lo habían delatado y finalmente capturó y encarceló a al menos uno de ellos. Éstas son relaciones quid pro quo a corto plazo; no amnistías para toda la vida o alianzas secretas y todos los involucrados lo saben.

Entonces, ¿qué significa todo esto? Lo que parece más probable es que las agencias policiales de Estados Unidos han mantenido informantes dentro del Cártel de Sinaloa, ofreciéndoles reducir o retirar los cargos que pesan en contra de miembros del cártel a cambio de información específica sobre las operaciones de tráfico de drogas en México. Eso no es tan diferente de cómo la ley estadounidense podría, por ejemplo, hacer tratos con informantes en organizaciones criminales nacionales, ofreciéndoles inmunidad o reducción de penas a cambio de información.

Hay muchas razones para sospechar que EU mantiene -o lo hará en el futuro- informantes similares en otros cárteles.

Si esto es o no una buena estrategia, es ciertamente discutible. Por un lado, los cárteles mexicanos son poderosos y son parte del paisaje, nos guste o no, así que si EU puede aprender o incautar a algunos de los principales traficantes o drogas a cambio de la reducción de la condena de alguien, parece que vale la pena. Por otro lado, esto parece reconocer tácitamente que los cárteles son parte de la realidad actual de México, algo que después de años de lucha no es agradable; no obstante, es cierto. Pero nada de esto significa necesariamente que EU participa activamente con un cártel o le ha ofrecido inmunidad general.