Washington. Al abordar un tema altamente sensible, el presidente Obama aseguró al rey de Arabia Saudita, de visita en la capital estadounidense esta semana, que permanece comprometido a cerrar la prisión militar estadounidense de Guantánamo, Cuba, que es una fuente de continua fricción entre ambos gobiernos.

Un año justo después de un turbulento primer encuentro en Riyadh, Obama y el rey Adbullah se reunieron en la Oficina Oval de la Casa Blanca, y tras las afirmaciones rituales sobre las cercanas relaciones bilaterales, dijeron haber discutido las recientemente aprobadas sanciones contra Irán, así como la guerra en Afganistán.

También dijeron haber analizado la urgente necesidad de que el proceso de paz en Medio Oriente logre avanzar de una forma significativa y también osada , según comentó Obama.

Menos de 20 ciudadanos saudíes permanecen encarcelados en Guantánamo, pero la prisión es considerada como un símbolo de las agresivas prácticas de detención de la era Bush y, por tanto, es muy impopular en el mundo árabe.

Saudi Arabia ha rechazado peticiones de Washington de aceptar prisioneros de Yemen para acelerar el proceso de clausura de la base, pero Riyadh se ha negado sobre la idea de que sus programas militares de rehabilitación no funcionarían para ciudadanos extranjeros.

El tema de la paz en Medio Oriente también fue delicado. El proceso de pacificación está empantanado y funcionarios estadounidenses afirman que no ha habido avance previo a la reunión de la semana próxima entre Obama y el primer ministro israelí, Netanyahu.

Para Arabia Saudita y otros, las acciones de Israel han sido fuente de severo disgusto. Para algunos observadores, las altas expectativas que tenía el rey para su reunión con Obama sobre el tema de Israel fueron frustradas por la aparente incapacidad del Mandatario estadounidense para meter a Israel en cintura.