El derrumbe de la economía venezolana como consecuencia de la caída de los precios del petróleo ha obligado a sus habitantes a convivir con una nueva realidad, en la que alimentarse resulta una batalla diaria y con frecuencia no queda otra alternativa que buscar comida en los basurales, en donde les toca sortear la suciedad y el pútrido olor a alimentos descompuestos.

Una desbordada inflación, que, se estima, podría rondar este año 720%, y una escasez de la mayoría de los artículos básicos están golpeando el estómago de más de la mitad de la población, según reveló una encuesta nacional sobre condiciones de vida de los venezolanos que realizaron tres de las principales universidades del país en el 2015. El estudio también reveló que 12% de la población hace dos o menos comidas al día.

Las filas cada vez más largas de personas que se aglomeran desde la madrugada a las puertas de los supermercados y los crecientes casos de saqueos e intentos de saqueos de comercios han pasado a ser moneda corriente.

Según la organización Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, en mayo pasado ocurrieron 52 saqueos y 36 intentos de éstos, comparado con los 10 atracos y 13 intentos de enero. Esas cifras han ido aumentando cada mes.

El fenómeno de la recolección de alimentos en los basureros no es algo nuevo en Venezuela y no está debidamente cuantificado, pero analistas coinciden en que en los últimos tiempos puede haber habido un aumento en este tipo de casos debido a la crisis económica.