Un minuto de silencio se realizó la mañana de este martes en Nueva York al conmemorarse el decimoprimer aniversario de los atentados del 11 de septiembre.

Una ceremonia para las familias se desarrolló luego en el sitio donde se erigían las torres gemelas del World Trade Center destruidas en los atentados, que dejaron un saldo de unos 3,000 muertos. Ningún discurso político está previsto para las ceremonias de este año.

El presidente Barack Obama y su esposa Michelle participaron en un momento de silencio en la Casa Blanca y luego acudireron a la ceremonia en el Pentágono.

Miles de personas se reunirán el martes en Nueva York, en Washington y en Pensilvania para recordar el undécimo aniversario de los ataques del 11 de septiembre, pero en la principal zona de este sombrío día, el sur de Manhattan, este año se prescindirá de un aspecto clave en años pasados: las voces de los políticos.

En años anteriores, políticos como presidentes, gobernadores y alcaldes de la ciudad de Nueva York han participado en la lectura de los nombres, o han leído la Biblia o recitado pasajes literarios.

Este año, sólo las familias de las más de 2,750 personas que murieron cuando secuestradores islamistas estrellaron dos aviones de pasajeros contra las Torres Gemelas, causando su colapso, aparecerán en el podio para leer los nombres.

Los políticos pueden acudir, pero según las normas establecidas en julio por el Museo Nacional del Recuerdo del 11 de septiembre, presidido por el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, ninguno hablará o participará en la lectura de los nombres. La secretario de Interior, Janet Napolitano, acudirá a la ceremonia de Nueva York este año.

Esas restricciones no se extenderán a otros lugares de recuerdo, sin embargo.

A las puertas del Pentágono, en Washington, donde más de 180 personas murieron cuando un avión de pasajeros se precipitó contra el edificio, el secretario de Defensa, Leon Panetta, hablará en una ceremonia que quedará cerrada al público y a la que sólo acudirán las familias de las víctimas.

El vicepresidente Joe Biden pronunciará unas palabras en Shanksville, Pensilvania, donde 40 pasajeros de un avión de United murieron cuando el aparato se estrelló después de que los pasajeros se rebelaran contra los secuestradores.

"Cómo manejemos el legado de esas 40 personas y lo que hicieron, lo que impidieron que ocurriera, es realmente más una afirmación sobre nosotros mismos, sobre lo que valoramos como sociedad", dijo Patrick White, actual presidente de las familias del Vuelo 93.

El primo de White, Joey Nacke II, fue uno de los pasajeros que entraron en la cabina.

Las autoridades estadounidenses dicen que los secuestradores de Al Qaeda tenían previsto estrellar el avión contra el Capitolio en Washington.

Como tantas veces en fechas anteriores, las ceremonias de este año prometen cielos azules y el tiempo fresco de principios de otoño, condiciones que recuerdan las de la mañana de los atentados del 2001, cuando murieron casi 3.000 personas en las tres ubicaciones.

RDS