Los gobernantes comunistas de Beijing planean aumentar el gasto militar en 11% este año, presupuesto que supera por primera vez la marca de los 100,000 millones de dólares, y replantea preguntas acerca de las intenciones a largo plazo de China.

Este nuevo plan de gastos se presenta mientras los vecinos de China se desconciertan cada vez más por la asertividad del país al presionar por reclamos territoriales y el anuncio que ha hecho la administración de Obama de un nuevo plan estratégico que redirige a las tropas estadounidenses hacia la región Asia-Pacífico.

Los nuevos planes sobre el gasto de la Defensa, mencionados al comienzo de la sesión anual de la Legislatura, llevarían al presupuesto militar de China a los 106,000 millones de dólares, lo que significa un incremento de 10,600 millones en comparación del presupuesto asignado en el 2011.

Analistas militares fuera de China afirmaron que el gasto real podría ser considerablemente mayor, cuando otras áreas, como el presupuesto espacial, se incluyen.

El Ejército Popular de Liberación ha visto incrementos de dos dígitos en su presupuesto durante varios años, los que han ayudado a transformar el Ejército chino en una fuerza capaz de proyectar su poder en toda la región y a zonas de conflicto lejanas, como las costas de Somalia, donde los piratas han acosado a buques y tripulaciones chinos.

China también ha puesto en marcha un programa para construir y adquirir armamento más sofisticado, el cual incluye el nuevo avión de combate J-20, así como su primer portaaviones, una embarcación inconclusa de la era de la Unión Soviética comprada en 1998 a Ucrania.

El presupuesto de defensa para el 2011 fue de 91,500 millones de dólares, 12.7% más con respecto al presupuesto del 2010 de 78,000 millones de dólares.