El candidato socialista Pedro Castillo amplió el lunes su estrecha ventaja sobre la derechista Keiko Fujimori mientras avanzaba el conteo oficial de la segunda ronda electoral presidencial de Perú, en una de las contiendas más polarizadas en décadas en el país.

El recuento oficial muestra a Castillo con un 50.27% de los sufragios y a Fujimori con un 49.73%, con cerca del 95.78% de los votos procesados. La diferencia aumentó a 90,524 votos mientras llegan los datos de las últimas papeletas, mayormente procedentes de áreas rurales, más favorables al candidato de izquierda.

Castillo, de 51 años y que se ha convertido en un paladín de los pobres, ha prometido reformular la Constitución para reforzar el papel del Estado y quedarse con una mayor parte de los beneficios de las empresas mineras, lo que ha puesto a inversionistas y sacudido a los mercados.

Para poner paños fríos, el postulante de izquierda dijo en la noche en un comunicado que si gana la presidencia respetará la autonomía del banco central, "que ha realizado una buena labor manteniendo la inflación baja durante más de dos décadas".

Asimismo, reiteró que junto a su equipo "no hemos considerado en nuestro plan económico estatizaciones, expropiaciones, confiscaciones de ahorros, controles de cambios, controles de precios o prohibición de importaciones", en otra señal de moderación de su discurso.

Final de infarto

El también profesor de primaria llegó en la mañana procedente del pueblo Tacabamba, la tierra del candidato en el norte andino del país, y saludó con las manos alzadas y una bandera peruana a sus simpatizantes al llegar a su local partidario, donde había ambiente de celebraciones de cientos de sus personas con cánticos, cornetas y banderas peruanas.

Castillo, que había llamado a sus seguidores a "defender su voto", canceló una anunciada conferencia de prensa.

El probable final de fotografía podría dar lugar a días de tensión, ya que la votación pone de manifiesto la fuerte división entre la capital, Lima, y el interior del país, que ha impulsado el inesperado ascenso de Castillo.

"Lo único que queremos ahora es democracia, que todo sea democrático. Que gane quien gane, el otro lo acepte y no empiece ningún lío", dijo Lili Rocha, una votante en Lima, la capital.

Fujimori, de 46 años, hija del expresidente Alberto Fujimori, encarcelado por abusos contra los derechos humanos y corrupción, pidió "prudencia, calma y paz a ambos grupos".

"Gane quien gane, tiene que dialogar con el Gobierno y otras fuerzas políticas, estamos en un país polarizado", afirmó por su parte el analista político Andrés Calderón.

En la noche del lunes, Castillo tenía 8 millones 536,365 votos frente a los 8 millones 445,841 de Fujimori. Se espera que el voto rural, más lento de contar, pueda seguir ayudando a Castillo, aunque los votos no contados en el extranjero podrían ir a Fujimori.

"A no ser que el ajustadísimo escenario que muestran el conteo rápido resulte erróneo, parece que se avecinan varios días de gran incertidumbre", afirma el informe.

Los mercados financieros de activos peruanos bajaban en medio de la incertidumbre y las expectativas por los resultados.

La moneda peruana reducía mayor pérdida inicial y a las 12.20 hora local (1720 GMT) caída un 2,21%, a un nuevo mínimo histórico, mientras que el índice selectivo de la bolsa de Lima se hundió un 7,83%.

Crisis por resolver

La tensa elección, que se produjo después de que Perú pasara por tres presidentes en una semana el año pasado, ha sacudido sus mercados de divisas y de deuda, mientras que las empresas mineras temen que Castillo pueda dar paso a una mayor intervención estatal en el sector.

La vendedora ambulante Natalia Flores afirmó que no había votado por ninguno de los candidatos, pero tenía la esperanza de que quien ganara lideraría al país más allá de la reciente agitación política y la pandemia.

"Quien salga adelante, creo que tendrá que hacer un buen trabajo porque en Perú el tema de la pandemia es terrible para nosotros económicamente. El trabajo es inestable", refirió. "Ya sea el señor Castillo o la señora Keiko (Fujimori), espero que hagan un buen trabajo en los próximos cinco años".

Castillo, hijo de campesinos y líder sindical, ha sido la sorpresa de estas elecciones porque su ascenso fue poco antes de la primera ronda electoral en abril, cuando ganó sin los votos suficientes para evitar un balotaje.

Sin embargo, los analistas también afirman que quien gane tendrá un mandato debilitado, dadas las fuertes divisiones existentes en Perú, y se enfrentará a un Congreso fragmentado en el que ningún partido tendrá mayoría, lo que podría paralizar cualquier reforma importante.

Los dos candidatos prometieron remedios muy diferentes para un país que ha sufrido escándalos de corrupción en los últimos años y una fuerte caída económica provocada por el brote de Covid-19 más mortífero del mundo por cantidad de habitantes.

Fujimori ha prometido seguir el modelo de libre mercado y mantener la estabilidad económica en Perú, segundo productor mundial de cobre, con "mano dura de madre".

kg