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Brasil, ejemplo de lo que no se debe hacer durante la pandemia
La Organización Panamericana de la Salud indica que se requiere atención continua y liderazgo para gestionar la crisis.

2,841 fallecidos el 17 de marzo en Brasil
Washington. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó el día de ayer 17 de marzo, sobre la evolución de la pandemia de Covid-19 en Brasil, donde la víspera se registró un récord de 2,841 fallecidos por el virus, destacando la necesidad de liderazgo para frenar el avance de la enfermedad.
"La situación en Brasil es una advertencia de que mantener este virus bajo control requiere una atención continua por parte de las autoridades de salud pública y de los líderes para proteger a las personas y los sistemas de salud del impacto devastador de este virus", dijo en rueda de prensa la directora de la OPS, Carissa Etienne.
También dijo que el gigante sudamericano registra actualmente el mayor número de nuevos contagios en la región de las Américas. Lleva 11.6 millones de casos desde que la enfermedad se reportó por primera vez en diciembre de 2019 en China.
"Varias áreas de Brasil están experimentando un nivel récord de infecciones y las camas de los hospitales están casi a su máxima capacidad en más de la mitad de los estados brasileños", dijo.
La directora de la OPS enfatizó la importancia de responder al aumento de los contagios con la implementación inmediata de medidas para desacelerar la transmisión.
El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, ha cuestionado desde el principio de la pandemia las medidas de salud pública recomendadas, como el uso de mascarillas y el distanciamiento social. Además, ha puesto en duda la eficacia o la seguridad de las vacunas anticovid, y criticó las medidas de confinamiento por su impacto económico.
Expertos han señalado que el feroz repunte de la pandemia en Brasil podría dejar pronto unos 3,000 muertos diarios y elevar el balance total de fallecidos hasta 500,000 o 600,000 antes de la generalización de las vacunas.
Y un año después de la pandemia...
El designado ministro brasileño de Salud, Marcelo Queiroga, admitió el día de ayer la necesidad de medidas de distanciamiento social para contener la pandemia e indicó posibles "ajustes" en la política del presidente Jair Bolsonaro.
"Conseguiremos reducir las muertes (...) con políticas de distanciamiento social que permitan disminuir la circulación del virus y mejorando la capacidad de nuestros servicios hospitalarios", dijo Queiroga, designado el lunes por Bolsonaro como su cuarto ministro de Salud desde el inicio de la crisis sanitaria.
"No sirve de nada recomendar el uso de máscaras si la gente no es capaz de adherir a ese tipo de medida sencilla (...) El gobierno recomienda, por ejemplo, reducir las aglomeraciones fútiles y la gente sigue haciendo fiestas los fines de semana, contribuyendo a la circulación del virus", agregó.