Pekín. La élite gobernante comunista de China ha respaldado la expulsión del expolítico Bo Xilai y aprobó los preparativos finales para el próximo congreso del partido.

La reunión a puerta cerrada del Comité Central -que terminó ayer- fue la última antes de que el líder del Partido Comunista, Hu Jintao, y otros miembros de su gobierno comiencen a ceder el poder al vicepresidente Xi Jinping y a otros en el congreso, que arranca este próximo jueves.

El Comité Central anunció, en un comunicado difundido por la agencia oficial de noticias Xinhua, que tomaron la decisión de expulsar a Bo y al exministro de Ferrocarriles, Liu Zhijun, del Partido Comunista.

La transición de liderazgo se lleva a cabo mientras una desaceleración del crecimiento económico exacerba el malestar público por la corrupción, la injusticia social y las políticas que favorecen a las empresas estatales y la élite sobre las empresa privada y los ciudadanos chinos.

En el extranjero, los intentos de China para construir buenas relaciones con sus vecinos se han retrasado por disputas territoriales con Japón, Filipinas y Vietnam, y Pekín se siente acorralado por un EU que dirige cada vez más recursos militares a Asia.