Londres. El exprimer ministro del Reino Unido, Tony Blair, manifestó ayer que no podía hacerle frente a los magnates de los medios de comunicación en Gran Bretaña mientras estaba en el poder, al afirmar durante una investigación acerca de la ética de los medios de comunicación que ello podría haber arrastrado a su administración a un atolladero político.

El testimonio de Blair, interrumpido brevemente por un espontáneo que irrumpió en la sala del tribunal y lo llamó un criminal de guerra, arroja luz sobre la astuta estrategia de los medios de comunicación usada para crear la imagen del Nuevo Laborismo, que reetiquetó a su partido como en boga y más amigable a la inversión, y lo llevó de vuelta al poder tras 18 años de oposición.

Blair, quien fuera Primer Ministro entre 1997 y el 2007, contó con el fuerte apoyo de la prensa en sus primeros años, incluido el respaldo de influyentes periódicos pertenecientes al magnate Rupert Murdoch. Pero se encontró aislado cerca del final de su década en el poder, debido en gran parte a su impopular decisión de unirse a la invasión estadounidense de Irak.

El canoso exprimer ministro indicó que sentía preocupación, desde hace tiempo, por lo que alguna vez describió como las bestias salvajes de los medios de comunicación, pero tuvo que andar con cuidado donde los barones de la prensa mantenían intereses.

Tomé una decisión estratégica de sobrellevar a estas personas, no de enfrentarlos. No he dicho que les tenía miedo (...) (Pero) de haber decidido hacerles frente, todo habría sido irrelevante. Hubiera sido una enorme batalla sin ninguna garantía de ganar , le dijo al magistrado Brian Leveson, quien dirige la pesquiza.

La investigación de Leveson inició tras las revelaciones del espionaje telefónico emprendido por News of the World, tabloide sensacionalista perteneciente a Murdoch, las cuales resultaron un escándalo que ha sacudido a los fundamentos de la sociedad británica y planteó dudas sobre si los altos políticos ayudaron a proteger a Murdoch y a los medios de comunicación, en general, del escrutinio oficial.

El tiempo de Blair en el poder ha sido objeto de un escrutinio particular debido a la poco probable y beneficiosa alianza del Primer Ministro y News Corporation de Murdoch, una compañía que incluye entre sus filas el periódico populista The Sun y la derechista Fox News Network.