Cada vez que el exdirector del FBI, James B. Comey, aparecía en público, había un presidente Trump siempre atento, parecía más agitado porque deseaba evitar un tema: Rusia.

Trump había cuestionado durante mucho tiempo la lealtad de Comey y, durante las últimas semanas se enfureció porque consideraba que no hacía nada para evitar fugas de información dentro del gobierno. El fin de semana pasado, lo decidió: Comey tenía que irse.

En su campo de golf en Bedminster, Nueva Jersey, Trump se quejó sobre la más reciente testificación de Comey en el Senado. Trump pensó que el comportamiento del director del FBI era extraño y según funcionarios de la Casa Blanca, lo calificó de santurrón. Comey, dijo Trump, estaba utilizando el caso de Rusia para convertirse en un mártir.

De regreso al trabajo, el lunes por la mañana en Washington, Trump le dijo al vicepresidente Pence y a varios ayudantes de alto rango: Reince Priebus, Stephen K. Bannon y Donald McGahn, entre otros, que estaba listo para despedir a Comey. También se comunicó con el fiscal general, Jeff Sessions, su confidente, y con el fiscal general adjunto, Rod J. Rosenstein.

Trump convocó a las dos de la tarde en la Casa Blanca para sostener una reunión.

Durante la misma, Trump pidió a Sessions y a Rosenstein elaborar por escrito una explicación suficientemente sólida para derrumbar a Comey.

Cumplieron. Elaboraron el escrito y al día siguiente, el martes, Trump despidió a Comey detapando una crisis más en su gobierno.

Rosenstein amenazó con dimitir ya que el strorytelling elegido por la Casa Blanca, lo había colocado como cabeza de turco, es decir, como el personaje que provocó el despido de Comey.

Frente a periodistas Trump dijo sobre Comey: No estaba haciendo un buen trabajo. Muy simple, no estaba haciendo un buen trabajo .

Sin embargo, la narrativa de más de 30 funcionarios de la Casa Blanca, el Departamento de Justicia, el FBI y el Capitolio ven en el despido de Comey algunos motivos superiores al supuesto caso de los correos de Hillary Clinton.

Trump encontró dos motivos para enojarse con Comey: no ratificó la tesis de Trump sobre el supuesto espionaje del entonces presidente Obama a la Torre Trump cuando fue sede de la oficina del presidente electo. Y el segundo motivo: Rusia.

Dos preguntas sin resolver

¿Por qué Sessions participó en la reunión del lunes si él mismo se hizo a un lado de la investigación por haber mentido en el Senado sobre los vínculos de Flynn con Rusia?

¿Por qué Trump confiesa que se reunió en tres ocasiones con Comey si la ley no permite ese tipo de sucesos cuando se está desarrollando una investigación judicial?

Dos preguntas que quizá no le interesen al presidente. ¿Pero a los senadores sí les interesarán?

Trump defiende su estilo combativo

En una entrevista con la revista Time, el presidente estadounidense dijo que la nueva forma de gobernar en la Casa Blanca puede ser combativa .

Trump reflexionó sobre la imagen de su gobierno desde que asumió el cargo.

Sobre si su Casa Blanca es demasiado combativa, respondió: Creo que sí. Podría ser mi culpa . Añadió entonces: No quiero necesariamente culpar a alguien, pero por ahí hay una gran falta de amabilidad que me sorprende .

Sin embargo, no llegó a decir que la Casa Blanca tenga la intención de ser combativa, aunque enfatizó que la única manera de sobrevivir es ser combativo .

Trump no perdió la oportunidad de criticar a medios. Leo historias en The New York Times que son muy parciales. Conozco la victoria, ¿ok? , dijo en respuesta a las críticas que le hacen los medios.