Bogotá. “La próxima semana formalizaremos el ingreso de Colombia a la OTAN”. Así fue el anuncio que hizo el presidente Juan Manuel Santos. Era 25 de mayo del 2018.

Colombia no es miembro de la OTAN, pero sí socio estratégico. Entre las implicaciones se encuentran el intercambio de información y el adiestramiento de soldados colombianos en la sede de la OTAN, en Bruselas.

Para Román Ortiz, vicepresidente de Cordillera Applications Group, una empresa de seguridad pública y defensa, a Colombia le puede beneficiar para tener mayor exposición internacional.

Los vínculos entre la OTAN y Colombia son dos de los tres vértices del triángulo que completa Estados Unidos. En términos geoestratégicos, Washington gana presencia continental en un momento en que el foco de tensión se encuentra en un país vecino de Colombia, Venezuela.

La asociación de Colombia con la OTAN es un rasgo de reconfiguración en las relaciones de la OTAN con el presidente Trump, quien no se ha cansado de criticar a sus miembros por su menguante aportación económica.

Ramón Ortiz se refería a la ventaja de tener mayor exposición a nivel internacional, pero sus palabras son del 2018. El tiempo ha cambiado la imagen de Colombia.

La revista colombiana Semana publicó a principios de este mes testimonios de soldados que acusas a generales de corrupción.

“El que me traiga a quiénes son los que están filtrando la información de lo que está saliendo en la prensa le damos 100 millones de pesos o seis meses de permiso”. Esta frase fue pronunciada por el general Eduardo Quirós, cabeza del Comando de Apoyo de Contrainteligencia.

Quirós fue el mismo oficial que estuvo en la sede de la Segunda División en Bucaramanga, donde citaron a 15 militares con el fin de realizar algunas entrevistas y pruebas de polígrafo, como parte de una cacería para saber quiénes dentro de la institución están contando lo que ocurre.

Brasil, socio extra OTAN

Trump designó a Brasil como aliado preferencial fuera de la OTAN. Esto significa mayor comercio de armas.