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Alerta para consumidores estadounidenses
Este verano, cuando Kellogg ordenó el retorno de 28 millones de cajas de cereales como Froot Loops, Apple Jacks, Corn Pops y Honey Smacks, la empresa atribuyó la acción a elevados niveles de un producto químico en el empaquetado.
Washington DC. Este verano, cuando Kellogg ordenó el retorno de 28 millones de cajas de cereales como Froot Loops, Apple Jacks, Corn Pops y Honey Smacks, la empresa atribuyó la acción a elevados niveles de un producto químico en el empaquetado.
Docenas de consumidores reportaron un extraño sabor y olor en los cereales, y algunos se quejaron de náusea y diarrea. Pero Kellogg afirmó que un equipo de expertos que contrató determinó que no encontró materias dañinas en los productos.
La realidad es que las autoridades regulatorias responsables de vigilar la seguridad de productos alimenticios para el consumidor están en tinieblas en relación con el principal sospechoso, un químico llamado 2-metilnaftalina, y que la Administración de Alimentos y Medicamentos, la FDA, sencillamente no cuenta con datos sobre su impacto en la salud humana. Lo mismo es cierto de la EPA, la Agencia de Protección Ambiental, a pesar de que dice haber solicitado informes sobre la 2-metilnaftalina a la industria química desde hace 16 años.
La indagación sobre los cereales apunta a un tema de más fondo: existen enormes brechas en lo que sabe el gobierno acerca de elementos químicos en una gama de productos de consumo. En la situación regulatoria actual, el gobierno cuenta con poca o nula información sobre los riesgos a la salud de 80,000 productos químicos que hay en el mercado de Estados Unidos.
Es verdaderamente preocupante que exista esta variedad de naftalina, de la cual se producen millones de libras al año, sin contar con la información básica sobre su toxicidad , dice Erik Olson, experto de la ONG Pew Charitable Trust, que lucha por una reforma de las leyes aplicables a productos químicos para consumo humano.