Madrid. Tras los malos resultados que cosechó el partido en las elecciones generales del pasado 10 de noviembre, Albert Rivera presentó su dimisión como presidente de Ciudadanos (Cs), y también renunció al acta de diputado.

“Es el momento de ceder el testigo”, afirmó un Rivera visiblemente emocionado, que anunció su salida de la política.

“Anoche ya avancé que iba a asumir todas las responsabilidades. Por eso, la primera decisión que he tomado es que dimito como presidente de Ciudadanos”, confirmó en una comparecencia sin preguntas ante los medios. Añadió: “Dimito para que este proyecto pueda resurgir y retomar las riendas del centro político”.

La segunda decisión tomada fue su renuncia a su acta de diputado. “Nunca estuve en política atornillado a un escaño, no es lo que me mueve. Lo que me apasiona es servir a mi país”, afirmó.

“La tercera decisión que he tomado es personal: dejo la política, también en coherencia con lo que soy. Quiero ser feliz y lo haré alejado de la política”, afirmó Rivera, que llevaba al frente de la formación desde el 2006, cuando fundó el partido. “La vida es más que la política. Quiero ser mejor padre, pareja, hijo y amigo”, declaró.

El barcelonés agradeció la oportunidad de representar a los españoles que lo permitieron.

“Permitirme que ahora siga mi camino y me dedique a mi familia”. Y terminó su discurso diciendo “Viva la libertad”.

Ciudadanos perdió casi 2 millones y medio de votos, pasando de 4.1 millones a 1.6 millones de sufragios.

La formación de Rivera pasó de 57 escaños en el Congreso de los Diputados que obtuvo en abril a 10 que consiguió el domingo, tras unos meses en los que insistió en no pactar con el PSOE, liderado por Pedro Sánchez, durante los cuales se hicieron patentes las disensiones y críticas internas a la gestión de la dirección de partido ante el bloqueo institucional que sufría el país.

Rivera reconoció “el mal resultado” y sostuvo que “los españoles han querido más Sánchez”, pero también “menos centro político”, en alusión a 52 escaños que obtuvo Vox.

La cuestión ahora será cómo afronta Ciudadanos el cambio de líder, el único que ha conocido la formación en sus 13 años de vida. Cs nació en Cataluña y tuvo por primera vez representación en el Congreso tras las elecciones del 2015, cuando irrumpió con 40 escaños.

Sin gran coalición

El ministro de Fomento en funciones y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, advirtió de que su partido no apostará por la gran coalición, y dejó en claro que no ve otra alternativa que un gobierno progresista. Además, precisó que a partir de este lunes Sánchez inició las llamadas pertinentes a los líderes para formar gobierno.

El dirigente socialista calificó la situación salida de las urnas como “compleja” y de “política muy dinámica”, que exigirá “mucho trabajo”. Pero aclaró que el compromiso del PSOE es el de “tratar de articular esta realidad compleja para plantear un gobierno de carácter progresista”.

En este sentido, precisó que antes del domingo no había ya otra “alternativa”, y destacó que los socialistas no van a “apostar por un gobierno de gran coalición”, en referencia al PP, porque la derecha “sigue sin asumir su responsabilidad”.

Ábalos también dijo que Pedro Sánchez inició llamadas para “sondear la opinión” de los líderes de otras formaciones.

“Un gobierno progresista es un gobierno socialista. No digo en solitario. En principio si hemos tenido elecciones es porque no aceptamos las imposiciones de determinadas tesis. Seguiremos abogando por un gobierno socialista”, dijo Ábalos, sin aclarar si buscará un Ejecutivo de coalición con Podemos, asegurando que la etiqueta progresista no se la pueden colocar otras fuerzas.