Sanaa. Extremistas islámicos, muchos de ellos vínculados con Al-Qaeda, están intensificando su lucha contra las fuerzas del gobierno para lograr el control del sur de Yemen, aprovechando un vacío de poder para establecer su centro de operaciones cerca de puntos vitales de exportación de petróleo, según funcionarios de EU y Yemen.

En las últimas dos semanas los militantes se han apoderado de dos poblaciones, incluyendo Zinjibar, capital de Abyan, y algunas zonas colindantes, su intención parece ser la de extender su dominio hacia el sur, según funcionarios de seguridad del gobierno.

Las indicaciones son que por primera vez la filial regional de Al-Qaeda pretende apoderarse de grandes extensiones de territorio, lo cual agrega una dimensión peligrosa a la crisis yemení.

Funcionarios de Washington y de Yemen temen que la pérdida de control del gobierno en el sur del país podría aumentar la desestabilización de esta nación del Medio Oriente, que ya enfrenta una parálisis política, un violento conflicto social y crecientes temores de un colapso total.

El gobierno no ha permitido la visita de periodistas a Zinjibar. Este artículo se basa en más de una docena de entrevistas con funcionarios regionales, empleados del gobierno y líderes tribales de Abyan, así como funcionarios de los gobiernos de EU y Yemen, además de entrevistas telefónicas con residentes de Zinjibar.

Los entrevistados describen un pueblo fantasma, donde las calles son la viva imagen de la destrucción impactada por cotidianos bombardeos, ataques aéreos y balaceras. No hay electricidad, agua ni servicios.

Quieren crear un emirato islámico , dijo Mohammed al-Shuhairi, un periodista en la población de Al-Kowd, cerca de Zinjibar. He sobrevivido guerras en 1978, 1986 y 1994, pero nunca había presenciado algo tan espantoso como esto , afirmó.

Los extremistas islámicos provienen de varias provincias de Yemen, pero también incluyen otros combatientes árabes y de diferentes países. Se autodenominan Ansar al-Sharia o defensores de la ley islámica.

La captura de Zinjibar enfatiza la creciente agresividad de AQAP, la filial de Al-Qaeda en la península arábiga. No hay duda de que esa agresividad pretende aprovechar el caos político.

La crisis se ha agravado desde que Saleh resultó seriamente herido en un ataque aéreo contra su palacio el 3 de junio. Desde esa fecha se desplazó a Arabia Saudita para recibir atención médica.