La progresiva transformación digital ha generado diversos cambios en nuestra sociedad; han surgido nuevas formas para comunicarnos, consumir servicios y productos, y sobre todo nuevas formas de organización tanto social como laboral. Este nuevo panorama tiene como resultado una serie de nuevos comportamientos, tendencias, beneficios y riesgos del día a día.

Para los abogados esto representa una necesidad y una oportunidad para contribuir a generar nuevos criterios jurídicos para regular estos comportamientos impulsados por la tecnología; por lo tanto, la pregunta obligada es ¿cuál es la función del abogado en la era de la tecnología?

Históricamente los abogados han sido encasillados en estereotipos muy marcados; asimismo, ha sido una profesión que es percibida como una especialidad totalmente alejada de toda tecnología e innovación existente; a resumidas cuentas, una profesión cuadrada, en donde se presume que la única función a desempeñar es leer y recitar leyes.

Para aquellos que están dentro del mundo jurídico, tal vez recuerden el panorama militarizado y jerárquico que solían tener los despachos de abogados, jurídicos de corporaciones e instituciones; en donde el eslabón más débil (pasante) no contaba con voz ni voto. Un esquema estático poco dinámico con una conexión limitada con la tecnología materializada en un Word, o bien, algún iphone de primera generación.

Afortunadamente para nosotros los abogados los tiempos cambiaron, y gran parte de ese cambio lo debemos a las modificaciones estructurales de cómo hoy en día se organizan las corporaciones más modernas, llámese scrums, disciplinas o estructuras colaborativas; han contribuido a que los abogados bajen de ese altar imaginario hacia un mundo de trabajo en equipo dinámico, ágil y sin jerarquías.

Gracias a estas estructuras de organización multidisciplinaria, el abogado se ha convertido en una pieza clave, ya que de pasar a ser una barrera en el camino se ha convertido en un facilitador en pro de la transformación digital. Esto contribuye a construir ideas disruptivas en conjunto con ingenieros, diseñadores, administradores y creativos de cualquier industria.

Por lo tanto, la función del abogado en la era digital se resume principalmente a ser una persona que sea capaz de escuchar nuevas ideas, que esté dispuesto a entender nuevos conceptos y sobre todo a salir de su zona de confort constantemente. Realmente, cualquier abogado puede convertirse en un abogado digital y, por ende, ser un jugador relevante en esta era, en esta etapa de transformación que está viviendo México.

Si me preguntaran a mí cómo me convertí en abogado digital y cuál es mi función actual les contestaría que sigo igual que hace 15 años; me gusta romper esquemas, construir nuevos criterios, cambiar el statu quo; y eso se logra solamente escuchando puntos de vista diferentes, colaborando sin jerarquías con especialistas de distintas materias, y saliendo constantemente de mi zona de confort. Siempre se puede aprender algo nuevo.

El autor es Director jurídico de Banca Digital Citibanamex.

@Jzrockztar